Querétaro vuelve a colocarse en el radar musical del país con una nueva edición de Pulso GNP, el festival que ha construido una identidad propia a base de guitarras, coros masivos y una conexión directa con el público. El próximo 10 de octubre de 2026, el Autódromo de Querétaro abrirá sus puertas para recibir a miles de asistentes en una jornada que apuesta por la intensidad en cada escenario.
A lo largo de los años, Pulso ha entendido algo clave: la música se vive distinto cuando se comparte. Esa energía colectiva ha convertido al festival en un ritual anual dentro del Bajío, donde el rock convive con sonidos alternativos, electrónicos y propuestas emergentes que mantienen fresca la experiencia.
Dentro del cartel, hay una figura que acapara la conversación desde el primer anuncio: Robbie Williams.
Hablar de Williams es hablar de uno de los performers más magnéticos que ha dado el pop en las últimas décadas. Su historia arranca con Take That, pero fue en solitario donde construyó una carrera que combina irreverencia, vulnerabilidad y un dominio absoluto del escenario. Temas como Angels, Feel o Rock DJ forman parte de un repertorio que conecta con distintas generaciones.
En 2026 volvió a sacudir la industria con BRITPOP, álbum que lo llevó a alcanzar su disco número 16 en el primer lugar del Reino Unido, una marca que lo coloca en un terreno reservado para muy pocos. Ese dato no es decorativo: habla de permanencia, de evolución y de una relación con el público que se mantiene viva.
Su presencia en Pulso GNP tiene un peso especial. Será una de las pocas oportunidades de verlo fuera de la capital, en un formato de festival donde su show puede adquirir otra dimensión: menos distancia, más cercanía, miles de voces acompañando cada canción.
El festival sostiene su esencia con nombres que han marcado la música en México y fuera de él. Caifanes regresa con ese sonido que sigue atravesando generaciones, mientras La Gusana Ciega mantiene su lugar como referente del rock alternativo nacional.
Desde Escocia llega Travis con su carga melancólica, y en el terreno nacional aparecen actos como José Madero, Fobia y DLD, cada uno con una base de seguidores sólida y una narrativa propia sobre el escenario.
El festival también abre espacio a nuevas corrientes: el folk íntimo de Kevin Kaarl, el R&B contemporáneo de NSQK y la energía electrónica de Deorro. A esto se suman propuestas que empujan desde lo emergente como Bruses, Malcriada y Kevis y Maykky.
El resultado es un cartel que no se encasilla: se mueve entre nostalgia, actualidad y descubrimiento.
Pulso GNP ha crecido entendiendo que la experiencia no termina en la música. El festival integra zonas gastronómicas, espacios culturales, áreas de descanso y activaciones que invitan a recorrer el recinto sin prisa. Querétaro, con su ubicación estratégica a pocas horas de la Ciudad de México, se convierte en un destino completo para quienes buscan extender el viaje.
La ciudad ha ganado terreno como punto clave para conciertos en el país, y eventos como este terminan por consolidar esa posición.
El 10 de octubre no será una fecha más. Será el día en que miles de personas coincidan en un mismo lugar para cantar, descubrir y dejarse llevar por un cartel que encuentra su punto más alto con Robbie Williams al frente.
El Pulso GNP vuelve a latir. Y este año, lo hace más fuerte.