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Coyote vs. Acme: el Coyote contra Warner Bros (RESEÑA)

Arte

Por: Jonathan Flores - 08/20/2026

Tras haber sido cancelada por Warner Bros. Discovery para obtener beneficios fiscales, Coyote vs. Acme llega finalmente a los cines y demuestra que valió la pena rescatarla.

Cuando Coyote vs. Acme fue anunciada como una nueva película de los Looney Tunes, más de un fanático de los personajes y del cine celebró el proyecto. La cinta recuperaba la combinación de live action y animación que ya habíamos visto en Space Jam y Looney Tunes: De nuevo en acción, pero con una diferencia importante: esta vez el protagonista sería Wile E. Coyote, uno de los personajes más reconocibles de la franquicia.

Con el paso del tiempo, la película adquirió una dimensión que sus creadores probablemente nunca imaginaron.

Warner Bros. Discovery decidió en 2023 no estrenar Coyote vs. Acme, pese a que la película ya estaba terminada. La intención del estudio era obtener un beneficio fiscal cercano a los 30 millones de dólares. La decisión provocó críticas de cineastas, actores y público, sobre todo porque el proyecto había generado buenas reacciones en sus proyecciones de prueba. La cinta incluso estuvo en riesgo de permanecer archivada de manera definitiva.

El caso recordó a Batgirl, protagonizada por Leslie Grace y Michael Keaton, que también fue cancelada por Warner Bros. Discovery como parte de una estrategia de recorte y beneficios fiscales. La diferencia es que Coyote vs. Acme consiguió una segunda oportunidad. Después de meses de incertidumbre, Ketchup Entertainment adquirió los derechos mundiales de distribución por una cifra cercana a los 50 millones de dólares y llevó la película de vuelta al camino de las salas de cine.

Ahora, casi tres años después de aquella polémica, Coyote vs. Acme está a punto de llegar a México. Y la pregunta resulta inevitable: ¿realmente valió la pena rescatarla? La respuesta es sí.

La película parte de una fórmula conocida para los Looney Tunes: combinar personajes animados con actores de carne y hueso. Sin embargo, esta vez el concepto adquiere una nueva dimensión. Wile E. Coyote decide demandar a ACME después de décadas de sufrir accidentes provocados por los productos defectuosos que utiliza en sus intentos por atrapar al Correcaminos.

La premisa toma como punto de partida un texto satírico de Ian Frazier publicado en The New Yorker en 1990 y lo convierte en una comedia judicial que juega con uno de los géneros más reconocibles del cine estadounidense.

Y aunque podría parecer arriesgado construir una película alrededor de un personaje que no pertenece al grupo de protagonistas más populares de los Looney Tunes, Wile E. Coyote termina por ser la mejor decisión.

El personaje conserva una de sus características más importantes: no habla. En lugar de recurrir a una voz, se comunica mediante expresiones, gestos y los clásicos letreros que aparecen en pantalla. El recurso podría parecer demasiado sencillo para sostener una película de más de hora y media, pero funciona. El Coyote conserva la esencia de los cortos originales y demuestra que no necesita grandes diálogos para provocar una reacción.

La cinta también entiende algo fundamental sobre estos personajes: no necesita modernizarlos hasta hacerlos irreconocibles.

Los Looney Tunes mantienen su humor físico, absurdo y exagerado. Wile E. Coyote vuelve a ser aplastado, golpeado, lanzado por los aires y víctima de sus propios planes, pero ahora esos accidentes forman parte de una historia mucho más amplia. La película consigue convertir una dinámica que funcionaba durante unos cuantos minutos en una trama que puede sostener un largometraje.

John Cena también encuentra un espacio adecuado dentro de esta propuesta como Buddy Crane, el abogado de ACME. Su personaje funciona como representante de una corporación que parece tener respuesta para todo, mientras que Will Forte aporta el contrapunto como Kevin Avery, el abogado que decide tomar el caso del Coyote.

A esto se suman las apariciones de distintos personajes de los Looney Tunes. Bugs Bunny, el Pato Lucas, Porky, Piolín y el Gallo Claudio, entre otros, forman parte de un universo que reconoce su propia historia sin convertir las referencias en el único atractivo de la película.

Conocer las caricaturas clásicas ayuda a disfrutar todavía más algunos de los chistes y apariciones, pero no resulta indispensable. Coyote vs. Acme funciona también para quienes tienen una relación más casual con estos personajes y mantiene una propuesta accesible para distintas generaciones.

Lo más interesante, sin embargo, ocurre fuera de la pantalla. Resulta difícil ver una película en la que Wile E. Coyote lleva a juicio a una corporación por los productos que destruyeron su vida sin pensar en lo que ocurrió con la propia cinta. ACME representa en la historia a una empresa que parece capaz de hacer cualquier cosa para proteger sus intereses. En la realidad, Coyote vs. Acme también tuvo que enfrentarse a una decisión corporativa que pudo haberla condenado al olvido. La ironía resulta demasiado perfecta.

Warner Bros. Discovery estuvo a punto de hacer con Coyote vs. Acme algo parecido a lo que ACME provoca una y otra vez en el Coyote: ponerle una trampa y dejarlo caer al vacío. La diferencia es que esta vez el personaje logró levantarse.

Coyote vs. Acme demuestra que los Looney Tunes todavía tienen espacio en el cine contemporáneo. Estos personajes fueron creados hace más de 90 años, pero su humor físico, sus exageraciones y su capacidad para construir situaciones absurdas todavía funcionan.

La película también recupera una clase de cine familiar que apuesta por el humor, los personajes y una historia sencilla antes que por convertir cada producción en una extensión de una franquicia.

Quizá esa sea la mayor victoria de Coyote vs. Acme. No se trata de una revolución dentro del género ni de la película que cambiará la historia de los Looney Tunes. Es algo más sencillo: una cinta divertida que entiende a sus personajes, respeta su esencia y consiguió llegar a las salas después de que una corporación decidiera que no debía hacerlo.

Al final, la historia de Coyote vs. Acme terminó pareciéndose demasiado a la de su protagonista. Durante décadas, Wile E. Coyote ha intentado atrapar al Correcaminos y ha fracasado una y otra vez. Esta película también cayó, fue golpeada y estuvo a punto de desaparecer.

Pero, por una vez, el Coyote ganó.


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