Los Océanos al límite: el futuro del planeta depende de su conservación
Ecosistemas
Por: Yael Zárate - 06/08/2026
Por: Yael Zárate - 06/08/2026
Este 8 de junio, Día Internacional de los Océanos, la comunidad internacional vuelve a fijar la mirada en uno de los recursos más vitales y más castigados del planeta. El Objetivo de Desarrollo Sostenible número 14 de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) establece la necesidad de conservar y aprovechar de manera sostenible los océanos, los mares y sus recursos marinos.
Los océanos cubren más del 70% de la superficie del planeta y producen al menos el 50% del oxígeno que respiramos. Albergan la mayor parte de la biodiversidad terrestre y son la principal fuente de proteínas para más de mil millones de personas en el mundo.
En términos económicos, su peso tampoco es menor: se proyecta que hacia 2030 habrá cerca de 40 millones de trabajadores en sectores vinculados a los océanos. El turismo costero y marítimo, por ejemplo, genera 134,000 millones de dólares al año, y en algunos países representa más de un tercio del empleo.
Sin embargo, la salud de estos ecosistemas se deteriora a un ritmo alarmante. El 90% de las grandes especies de peces se ha reducido drásticamente y el 50% de los arrecifes de coral en el mundo ha sido destruido. Los océanos también absorben el 90% del exceso de calor generado por el cambio climático, lo que ha derivado en olas de calor marinas que comprometen sus ecosistemas y aceleran la destrucción de los arrecifes restantes.
Conocida como el "séptimo continente", la gran isla de basura del Pacífico triplica en extensión el territorio de Francia. Concentra 1.8 billones de fragmentos de plástico flotante entre las costas de California y Hawái, y cada año provoca la muerte de miles de animales marinos.
Las investigaciones científicas apuntan al continente asiático como la principal fuente de residuos que alimenta este vertedero oceánico. Un estudio publicado en la revista Nature encontró que dos tercios de los objetos recolectados durante la investigación tenían inscripciones en japonés o chino —se identificaron hasta nueve idiomas distintos— y que los residuos más antiguos databan de finales de la década de 1970. La pesca industrial en el océano Pacífico es, también, uno de los factores que contribuye al problema.
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En el último Congreso de la Asociación Internacional de Residuos Sólidos, celebrado en Bilbao, España, en 2019, el capitán Charles Moore —el primer navegante en cruzar esta masa de desechos— advirtió que el plástico terminará por cubrir cada centímetro cuadrado de playa del mundo. Una advertencia que, dado el ritmo actual de contaminación, no puede descartarse.
Se calcula que entre 5 y 12 millones de toneladas métricas de plástico llegan a los mares y océanos cada año, con un costo económico aproximado de 13,000 millones de dólares anuales, que incluye gastos de limpieza y pérdidas para la industria pesquera. Cerca del 89% de los residuos plásticos hallados en el fondo oceánico corresponde a artículos de un solo uso, como bolsas de plástico.
Las consecuencias para la fauna marina son devastadoras. Un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) publicado en 2016 documentó la presencia de microplásticos en hasta 800 especies de peces, crustáceos y moluscos. Los mamíferos marinos y las aves acuáticas mueren cada año al confundir el plástico con alimento o al quedar atrapados en redes abandonadas.
El impacto llega también a la salud humana. Los microplásticos ingeridos por los peces y otras especies que forman parte de la dieta humana se transfieren al organismo a través de la cadena alimenticia. Un estudio realizado por Greenpeace y la Universidad Nacional de Incheon, en Corea del Sur, publicado en 2018, concluyó que el 90% de las marcas de sal de mesa analizadas a nivel mundial contenían microplásticos.
El mensaje del ODS 14, los océanos no son un recurso inagotable. Restaurar su equilibrio es una condición indispensable para garantizar la alimentación, la economía y la salud del planeta.