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Toda potencia –aunque sea la más influyente– tiene límites que tarde o temprano debe reconocer.

Aunque casi no se hable de ello, la historia de Estados Unidos que la coloca como una nación casi “indestructible” también está construida por heridas que le han lastimado más que cualquier otra cosa, su orgullo. Como señaló en su momento el historiador Eric Hobsbawm: Nación sin pasado es un término en sí contradictorio. Lo que hace a una nación es el pasado, lo que justifica a una nación ante las otras es el pasado, y los historiadores son las personas que lo producen.

A lo largo de más de dos siglos de historia, el territorio estadounidense ha permanecido en gran medida protegido de invasiones extranjeras. Su ubicación geográfica, su poder militar y su desarrollo político contribuyeron a construir la idea de un país prácticamente inexpugnable. Sin embargo, el registro histórico muestra que, en al menos tres momentos distintos, fuerzas extranjeras lograron atacar y vulnerar su territorio.

La invasión británica de 1812

El primero ocurrió durante la Guerra de 1812. En 1814, tropas del Imperio británico avanzaron hacia Washington, D.C. tras derrotar a las fuerzas estadounidenses en la batalla de Bladensburg.

Los soldados británicos ocuparon la capital y prendieron fuego a varios edificios públicos, incluidos el Capitolio y la Casa Blanca. El episodio se convirtió en uno de los momentos más delicados para el entonces joven país, que apenas llevaba unas décadas de independencia.

La incursión de Villa en Nuevo México en 1916

La segunda incursión ocurrió más de un siglo después, el 9 de marzo de 1916. Ese día, un grupo armado encabezado por el revolucionario mexicano Pancho Villa atacó la localidad de Columbus.

¿La razón de la invasión? Villa se sintió traicionado cuando el presidente estadounidense Woodrow Wilson reconoció el gobierno de Venustiano Carranza en octubre de 1915. 

El asalto dejó muertos y provocó la reacción inmediata del gobierno estadounidense, que ordenó una operación militar para capturar a Villa. La misión, conocida como la Pancho Villa Expedition, llevó 10 mil tropas estadounidenses al norte de México durante varios meses, aunque nunca pudieron capturarlo.

El ataque a Pearl Harbor en 1941

El tercer episodio ocurrió el 7 de diciembre de 1941, cuando la aviación japonesa lanzó un ataque sorpresa contra la base naval estadounidense en Pearl Harbor. El ataque destruyó parte importante de la flota del Pacífico y causó la muerte de más de dos mil personas. Lo anterior,  provocó que Estados Unidos declarara la guerra a Japón y se incorporara formalmente a la Segunda Guerra Mundial.

Estos episodios muestran que, aunque Estados Unidos ha mantenido su territorio relativamente protegido a lo largo del tiempo, su historia no está exenta de vulnerabilidades y que toda potencia –aunque sea la más influyente– tiene límites que tarde o temprano debe reconocer.


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