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Paul Thomas Anderson arrasa en los BAFTA 2026 y desata polémica con su declaración sobre el cine

Arte

Por: Carolina De La Torre - 02/23/2026

Tras ganar seis premios por One Battle After Another en los BAFTA 2026, Paul Thomas Anderson lanzó una frase contundente en defensa del cine actual que generó debate en redes y medios internacionales

Cada temporada de premios revive la misma conversación incómoda: que el cine ya no arriesga, que las historias se repiten, que la emoción pertenece a otra época. Es un murmullo que aparece en columnas, en redes, en sobremesas. Y en medio de ese ruido, los BAFTA Awards 2026 ofrecieron una respuesta directa desde el escenario.

Paul Thomas Anderson fue el nombre que más se escuchó durante la noche. Su película, One Battle After Another, se llevó seis premios, incluidos Mejor Película y Mejor Dirección. No fue un triunfo técnico ni discreto. Fue un dominio claro en una ceremonia que suele repartir el reconocimiento. Esta vez, la balanza se inclinó con firmeza.

La cinta, descrita por la crítica como un thriller político con humor incómodo y una tensión ideológica que atraviesa a sus personajes, ya había generado conversación desde su estreno. En los BAFTA, esa conversación se transformó en validación institucional. La Academia Británica respaldó una propuesta que no busca complacer a todos, sino incomodar lo suficiente.

Con ese contexto, su discurso no podía ser tibio.

Al subir al escenario, Anderson agradeció a su equipo y celebró el trabajo colectivo. Pero en medio de esa celebración soltó una frase que rompió el protocolo y que fue replicada casi de inmediato por la prensa internacional:

“Anybody that says movies aren’t any good anymore should piss right off” (“Cualquiera que diga que las películas ya no son buenas debería largarse”).

La sala respondió con risas y aplausos. No sonó a berrinche. Sonó a convicción. A una defensa frontal del cine contemporáneo en un momento donde la narrativa de la decadencia parece instalarse con facilidad. Anderson no habló desde la nostalgia ni desde la comparación constante con el pasado. Habló desde el presente que estaba celebrando.

En otro momento de su intervención citó a Nina Simone al referirse a la libertad y a la posibilidad de crear sin miedo. Esa idea, dicha en una ceremonia que reúne a buena parte de la industria, adquirió un peso especial. Hacer cine, sugirió, sigue siendo un acto de riesgo y de fe.

La frase sobre quienes desestiman la calidad del cine actual se viralizó en cuestión de minutos. Se convirtió en titular, en clip compartido, en declaración de principios para quienes defienden que el buen cine no es una reliquia sino una experiencia viva. Más allá del tono directo, lo que quedó fue el mensaje: las películas siguen encontrando formas de sorprender, de incomodar, de emocionar.

Con seis premios en la mano y una sala de pie, Paul Thomas Anderson no solo celebró una victoria personal. Aprovechó el momento para recordar que el cine no necesita epitafios prematuros. Necesita miradas dispuestas.

Y esa noche, al menos en Londres, hubo muchas.


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Imagen de portada: Variety