15 mil asteroides capaces de destruir ciudades siguen sin ser detectados, admite la NASA
Ciencia
Por: Carolina De La Torre - 02/20/2026
Por: Carolina De La Torre - 02/20/2026
Hay algo más inquietante que un asteroide rumbo a la Tierra: no saber que viene.
Eso es, en términos simples, lo que acaba de reconocer la NASA. Miles de asteroides capaces de destruir una ciudad completa siguen sin ser localizados. No hablamos de escenarios cinematográficos ni del fin del mundo como en las películas. Hablamos de rocas espaciales reales, de más de 140 metros de diámetro, lo suficientemente grandes como para provocar devastación regional si impactaran una zona poblada.
La advertencia fue expuesta por la doctora Kelly Fast, responsable de Defensa Planetaria de la agencia, durante la conferencia anual de la American Association for the Advancement of Science en Phoenix. Su declaración fue directa: alrededor de 15 mil asteroides de este tamaño siguen sin contabilizarse.
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— Noticias y Tendencias: ⓍULTIMAHORAENX (@ULTIMAHORAENX) February 17, 2026
NASA ADVIERTE SOBRE ASTEROIDES IMPARABLES
Miles de asteroides "destructores de ciudades" siguen sin detectarse y no hay defensa lista contra ellos.
𝗦𝗜𝗚𝗨𝗘 @ULTIMAHORAENX 𝐀𝐏𝐎𝐘𝐀 𝐂𝐎𝐍 ♡︎/RT, 𝐆𝐑𝐀𝐂𝐈𝐀𝐒.ᐟ
Kelly Fast, oficial de defensa planetaria de la… pic.twitter.com/IwIL554IX8
En el imaginario colectivo, la amenaza siempre es el asteroide gigante que extingue a los dinosaurios. Pero, según la propia NASA, esos cuerpos enormes, de más de un kilómetro de diámetro, son relativamente fáciles de detectar porque brillan y se monitorean desde hace años.
Lo que realmente inquieta a los especialistas es la categoría intermedia. Objetos de al menos 140 metros. No son lo suficientemente grandes para llamar la atención con facilidad, pero sí lo bastante masivos como para arrasar una ciudad entera o causar daños regionales graves.
Actualmente, se estima que existen unos 25 mil asteroides cercanos a la Tierra dentro de ese rango de tamaño. La NASA solo ha identificado alrededor del 40 por ciento. El resto, aproximadamente 15 mil, siguen ahí afuera.
Y lo más delicado no es solo que no sepamos exactamente dónde están. Es que, si mañana uno de ellos apareciera en ruta de colisión, no existe un sistema operativo listo para desviarlo.
El experimento que funcionó… pero no está disponible
En 2022, la NASA realizó una prueba histórica: la misión DART. La nave impactó deliberadamente contra Dimorphos, una pequeña luna del asteroide Didymos, para modificar su órbita. Fue un éxito técnico. Se demostró que es posible alterar la trayectoria de un objeto espacial mediante un choque controlado.
La misión fue liderada por la doctora Nancy Chabot, científica planetaria de la Universidad Johns Hopkins. Sin embargo, la propia Chabot ha sido clara: fue una demostración. No existe hoy otra nave preparada y lista para repetirse en caso de emergencia.
Es decir, la tecnología probó que puede funcionar. Pero no está desplegada como sistema activo de defensa.
Si un asteroide como los que preocupan hoy fuera detectado con tiempo limitado, la humanidad no tendría una herramienta inmediata para desviarlo.
El tema volvió a tomar fuerza después de lo ocurrido con el asteroide 2024 YR4. La roca espacial pasó cerca de la Tierra en diciembre de 2024, aunque fue detectada días después. En un primer momento, los cálculos indicaron una probabilidad de impacto cercana al 4 por ciento para 2032.
Posteriormente, nuevos análisis descartaron una colisión directa con nuestro planeta. Aun así, existe la posibilidad de que impacte contra la Luna, un evento que, de ocurrir, podría ser visible desde la Tierra a simple vista.
Ese episodio dejó algo claro: el margen de incertidumbre sigue siendo alto.
Para cerrar esta brecha, la NASA prepara el lanzamiento del Near-Earth Object Surveyor, un telescopio espacial diseñado específicamente para detectar asteroides mediante sus firmas térmicas. Esto es clave porque muchos de estos objetos son oscuros y no reflejan suficiente luz para ser captados con facilidad por los telescopios tradicionales.
El objetivo es ambicioso: identificar y rastrear más del 90 por ciento de los objetos cercanos a la Tierra que superen los 140 metros de diámetro.
La lógica es sencilla. Encontrarlos antes de que nos encuentren.
Los pequeños fragmentos espaciales impactan la Tierra con frecuencia y, en su mayoría, se desintegran en la atmósfera. Los gigantes están vigilados. El punto ciego está en medio.
No se trata de pánico. Se trata de inversión, monitoreo y prevención. La defensa planetaria existe como disciplina científica, pero aún depende de presupuestos y decisiones políticas.
La propia responsable del programa lo resumió con honestidad: lo que quita el sueño no son los asteroides que ya conocemos, sino los que todavía no sabemos que están ahí.
Y en un universo donde el silencio es la norma, la vigilancia constante se vuelve la única forma de anticipación.