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¿Ya no habrá regalos? No te preocupes, Santa sin duda llegará pero no desde el Polo Norte, sino desde su tumba en la lejana histórica y misteriosa Turquía.

Niña, niño, niñe… Si estás leyendo esto debes saber que si te dicen que Santa Claus no existe están en un error. Santa sí existe pero ya se murió. 

La figura de este personaje rojo, barbón y colorado –que no es Marx– acapara las vitrinas cada diciembre. Sin embargo, detrás de su redonda y sonriente cara existe una historia mucho más antigua y concreta. La llamada “tumba de Santa Claus” sí existe, aunque no se encuentra en el Polo Norte ni pertenece a un personaje ficticio, sino a San Nicolás de Mira, el obispo del siglo IV que inspiró el mito.

¿Quién fue San Nicolás?

San Nicolás nació alrededor del año 270 d.C. en Patara, una ciudad del Imperio romano, en lo que hoy es Turquía. Fue obispo de Mira y se ganó fama por ayudar en secreto a personas pobres, niñas sin dote y marineros en peligro. Con el paso de los siglos, esas historias se transformaron en leyendas que lo vincularon con los regalos y la protección de la infancia.

Tras su muerte, ocurrida alrededor del año 343, fue enterrado en Mira. Su tumba se convirtió rápidamente en un sitio de peregrinación cristiana.

La tumba original en Turquía

La sepultura original de San Nicolás se encuentra en la actual ciudad de Demre, en Turquía, dentro de la llamada Basílica de San Nicolás. Ahí permanece el sarcófago donde fue enterrado, aunque la mayoría de sus restos ya no se encuentran en ese lugar.

En años recientes, arqueólogos turcos han estudiado la estructura subterránea de la basílica y han señalado la posible existencia de una tumba intacta bajo el edificio. Las investigaciones continúan y el acceso es limitado, pero el sitio sigue siendo clave para entender el origen histórico de Santa Claus.

Con el tiempo, San Nicolás se transformó en Sinterklaas en los Países Bajos y, posteriormente, en Santa Claus en Estados Unidos. Fue en el siglo XIX cuando adquirió su imagen moderna de un viejecillo con barba blanca, traje rojo y una personalidad asociada al consumo y la Navidad.

Hablar de la tumba de Santa Claus es una cosa, pero no deben temer quienes ponen una carta dentro del zapato bajo el árbol. Sin duda llegará pero no desde el Polo Norte, sino desde su tumba en la lejana histórica y misteriosa Turquía. 


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