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José Antonio Kast busca la presidencia de Chile por tercera vez. Conoce sus propuestas en seguridad, economía, migración y derechos sociales, así como su trayectoria y el impacto que podría tener su llegada al poder en un contexto de polarización.

José Antonio Kast compite nuevamente por la presidencia de Chile y con ella es la tercera ocasión en la que el líder de ultraderecha busca llegar al Palacio de La Moneda, ahora frente a Jeanette Jara, candidata del Partido Comunista. En los procesos anteriores no logró la victoria, pero su influencia dentro del bloque conservador se consolidó, permitiéndole mantener una base electoral sólida que respalda sus políticas de orden y restricción del rol estatal.

Abanderado por el Partido Republicano de Chile, Kast se ha posicionado como una figura que rechaza el matrimonio igualitario, el aborto, la eutanasia y el control de la natalidad, además de promover una política migratoria severa. Organizaciones de derechos humanos y sectores progresistas lo señalan por discursos con tintes autoritarios. 

Sus referencias públicas a líderes como Donald Trump, Javier Milei y Nayib Bukele han reforzado la percepción de una plataforma política basada en la autoridad, el individualismo y el libre mercado. En Pijama Surf presentamos la trayectoria política de Kast y sus propuestas rumbo a las elecciones presidenciales en Chile. 

¿Quién es José Antonio Kast?

Nacido en 1966 en Santiago de Chile, proviene de una familia de origen alemán. Su padre, Michael Kast Schindele –un ferviente opositor del presidente Salvador Allende– fue miembro del ejército alemán y militante del Partido Nazi antes de emigrar a Chile tras la Segunda Guerra Mundial. La familia se instaló en la región del Maipo durante la década de 1950 y posteriormente fundó Cecinas Bavaria, empresa que consolidó su situación económica.

Estudió Derecho en la Pontificia Universidad Católica de Chile y desde entonces mostró afinidad con políticas conservadoras y defendió la continuidad del régimen del dictador Augusto Pinochet en el plebiscito de 1988. Fue concejal en Buin entre 1996 y 2000, y luego diputado por el Distrito 30 a partir de 2001. 

Durante su carrera legislativa impulsó un discurso alineado con la defensa del libre mercado, la familia tradicional y la autoridad estatal. Renunció a la Unión Demócrata Independiente (UDI) para emprender su propio camino presidencial.

Sus propuestas rumbo a la presidencia de Chile

El “Plan Implacable”, como se denomina a su principal iniciativa en seguridad, está centrada en combatir el crimen organizado. Al más puro estilo de El Salvador, Kast propone la construcción de cárceles de máxima seguridad con aislamiento total para líderes de redes criminales, prohibición de narcofunerales, aumento de penas para delitos vinculados al narcotráfico y despliegue de fuerzas especiales en zonas controladas por el crimen. Asimismo, plantea otorgar mayores facultades a las fuerzas armadas para operaciones internas en situaciones que considere críticas para la seguridad nacional.

En materia económica, Kast propone reducir el gasto público mediante un recorte fiscal de US$ 6.000 millones en un periodo de 18 meses. Este ajuste se dividiría en US$ 3.000 millones por modificaciones estatales y US$ 3.000 millones por cambios legislativos. Además, propone incentivar la inversión privada, reducir impuestos a empresas y simplificar procesos regulatorios.

Su plataforma busca transformar la entrada ilegal de migrantes en delito penal. En este sentido, a través del “Plan de Escudo Fronterizo” plantea limitar el acceso a salud, educación y vivienda para personas sin documentos y ejecutar un plan de expulsiones masivas al grado que ha estimado que 2026 sería “el año más exitoso de expulsiones”. 

Respecto a temas sociales, el candidato ha expresado su oposición al aborto, al matrimonio igualitario y a la eutanasia. Defiende el fortalecimiento de políticas basadas en la familia tradicional como núcleo social. Sobre educación, plantea priorizar el mérito académico sobre acciones afirmativas y entregar más autonomía a instituciones privadas.

El futuro de las y los chilenos cuelga de un péndulo político que se mueve en direcciones diametralmente opuestas. Mientras Jara apuesta por un Estado social y políticas de inclusión, Kast propone endurecimiento de medidas de seguridad y reducción del gasto público.

En el caso de José Antonio Kast, un eventual gobierno de ultraderecha podría redefinir el marco democrático y los derechos civiles en el país. Así, la decisión electoral marcará no sólo el rumbo político, sino también los límites aceptados en materia de desigualdad, libertad y cohesión social.


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Imagen de portada: Tamara Merino / Bloomberg