Cuando encender una estufa significa prender esperanza: la historia detrás de las 16,000 Patsari de Ecolife
Ecosistemas
Por: Carolina De La Torre - 08/09/2025
Por: Carolina De La Torre - 08/09/2025
Más de 20 millones de personas en México siguen cocinando con leña y fogones abiertos. Parece algo simple, cotidiano, pero la realidad es que esa rutina cobra un precio muy alto: enfermedades pulmonares y oculares, aislamiento social, y un daño silencioso pero profundo al medio ambiente. El humo que inunda esas cocinas no solo quema los ojos, también separa, enferma y acorta vidas.
En medio de ese humo espeso, Ecolife Conservation ha logrado encender una luz diferente con la estufa Patsari. Desde 2017, han instalado 16,000 de estas estufas en comunidades rurales —principalmente en Michoacán, Estado de México y Querétaro— y justo este jueves, 7 de agosto celebraron la instalación número 16,000 en la comunidad de Santa María de los Ángeles, Tlalpujahua.
La Patsari no es lo que muchos definirían como una tecnología complicada, pero sí tiene un poder transformador. Reduce hasta en la mitad el consumo de leña, su chimenea lleva el humo fuera de la casa, y con buen cuidado puede durar entre 8 y 15 años. Eso significa menos gasto para las familias, menos árboles cortados y menos humo dañino en el aire que respiran.
Estar presente en la construcción de esa estufa número 16,000 fue algo que no se olvida. Porque entender cómo funciona la Patsari puede ser fascinante para muchos, pero lo que realmente conmueve es estar en los hogares donde se instala, escuchar de cerca las historias, ver esa mezcla de alivio y esperanza en los rostros. Para muchas mujeres, lo que para otros es rutina, cocinar significaba aislarse en una nube de humo que dañaba sus ojos y pulmones poco a poco. Cada tortillada y cada guisado eran un desgaste silencioso. La leña, además, era un gasto enorme que ahora se reduce a la mitad, permitiéndoles invertir en otras necesidades urgentes. Y sí, es un respiro para el planeta: menos tala y menos emisiones tóxicas.
Elizabeth Salazar García es una de esas mujeres que no solo se benefició, sino que se convirtió en colaboradora del proyecto. Ella ayudó a hacer las pruebas comparativas entre su fogón tradicional y la estufa Patsari:
“En el fogón se usaban 20.5 kilos de leña; en la estufa Patsari, 6.8 kilos. Me gustó que el humo ya no se encierra, con la chimenea se sale y eso es lo que nos ayuda”.
Elizabeth conoció el proyecto gracias a vecinos que ya tenían su estufa y la recomendaron. “Les agradezco mucho que nos hayan ayudado”, dijo durante la instalación.
Lo más inspirador es que Ecolife no solo instala estufas, sino que compra materiales en esas mismas comunidades y contrata a la gente local para construirlas, generando empleo y dignidad. Escuchar de primera mano que ahora pueden cocinar y estar juntos en la cocina, sin separarse por el humo, es un regalo que no se mide en números.

Compartir la comida preparada en una Patsari, sentir esa mezcla de emoción y gratitud, es algo que no se puede resumir en estadísticas. Ese cambio que parece pequeño es, en realidad, enorme. No solo transforma el medio ambiente, sino también la vida y la esencia misma de las comunidades.
Eduardo Ramírez, director de operaciones, lo dice claro:
“Lo más satisfactorio es el salario emocional: cuando una mujer te dice ‘ya puedo cocinar y estar con mi familia, ya me puedo bañar sin miedo a enfermarme’, ese es el verdadero valor del proyecto. No son solo 16,000 estufas, son 16,000 mujeres con dignidad en sus actividades diarias”.
El horizonte es ambicioso: quieren llegar a 37,000 estufas en los próximos 7 u 8 años, rodeando las comunidades de la mariposa monarca. Para eso necesitan aliados: empresas, gobiernos, inversionistas que quieran sumarse a un proyecto que es social y ambiental a la vez.
Gabriela Rosato, coordinadora de desarrollo corporativo, sintetiza la visión:
“Queremos expandirnos a otros estados como Puebla o Veracruz, donde la necesidad es clara. Pero primero queremos consolidar esta zona que es tan vital para el planeta y para las personas”.
Ecolife apuesta por una transición flexible y culturalmente sensible, respetando que la leña sigue siendo parte de la vida, pero buscando que su uso sea más seguro y eficiente.
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Los colaboradores de Ecolife repiten una y otra vez que lo que más los llena es ver ese impacto tangible: cambiar la vida de una familia, transformar una comunidad, desde algo tan cotidiano y vital como una cocina.
Cada estufa Patsari no es solo un aparato: es un faro de esperanza que ilumina hogares y vidas enteras. Es el abrazo silencioso que protege a madres, hijos y abuelas del humo que antes les robaba el aliento. Es la promesa de un futuro donde cocinar ya no sea sinónimo de enfermedad ni aislamiento, sino de encuentro, risas y salud compartida. Estar ahí, entre esas paredes, escuchando historias y viendo cómo una simple llama puede transformar un mundo, es entender que el verdadero cambio comienza en lo pequeño, en lo cercano, en lo humano. Ecolife no solo construye estufas: construye dignidad, construye comunidad, construye futuro.