Siete de cada diez hogares en México tienen una mascota. No es una exageración: según la Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado del INEGI, el 73.4% de la población adulta en México vive con al menos un animal de compañía, y a nivel de hogares el porcentaje es de 69.8%. En total se estima que en el país hay 80 millones de mascotas: 43.8 millones de perros, 16.2 millones de gatos y 20 millones de otras especies como aves y peces. Detrás de esos números hay un cambio cultural que lleva años tomando forma y que hoy tiene nombre y rostro propios: las Dog Moms y Cat Moms.
Esta identidad no es solo una tendencia de redes sociales. Representa una generación que ha decidido conscientemente cómo integrar a sus animales de compañía en el núcleo familiar, con el mismo compromiso con el que otros generaciones criaron hijos. Investigadores de la UNAM señalan que el incremento en la adopción de mascotas en el país refleja que muchas familias mexicanas prefieren criar a un animal antes que a un hijo, en parte porque el cuidado resulta más manejable y porque la tasa de natalidad en México registró un descenso del 4.5% a nivel nacional en 2025. La correlación no es coincidencia.
Los millennials en particular están encontrando en sus mascotas compañía, estabilidad emocional y sentido de hogar. Y el mercado lo ha notado. La industria de mascotas en México alcanzó los 5,400 millones de dólares en 2024, con una proyección de crecimiento del 4.85% anual hasta 2033 y el potencial de generar ganancias de hasta 8,270 millones de dólares. El fenómeno es tan relevante que los alimentos y servicios para mascotas ya forman parte de la canasta básica del INEGI que mide la inflación a través del Índice Nacional de Precios al Consumidor.
Este nuevo estatus del animal de compañía como miembro pleno de la familia ha detonado servicios que hace una década simplemente no existían. Uno de los más reveladores es el de los santuarios funerarios para mascotas. Bye Bye Friend, el primero de su tipo en México y parte del Grupo J. García López, ofrece experiencias desarrolladas por tanatólogos para acompañar el duelo de quienes pierden a su animal. Ana Paola Febles, psicóloga y tanatóloga especialista en despedida de animales de compañía que asesora a la empresa, lo explica así:
"El acompañamiento profesional ayuda a las personas a repensar sus vínculos, descubrir que la partida de un animal de compañía es una oportunidad para abrir procesos personales profundos."
El gasto que las familias destinan a sus mascotas también habla del nivel de ese compromiso. Según Patricio Borrego, Director Operativo de Bye Bye Friend, el gasto promedio mensual es de 3,500 pesos por mascota. Una médica veterinaria nutricionista estima que el gasto promedio anual para mantener a un perro en óptimas condiciones físicas y emocionales ronda entre 15 mil y 35 mil pesos, sin considerar emergencias. Y aun así, el 83% de los tutores reconoce un impacto positivo en su bienestar mental gracias a sus mascotas, y el 56% prefiere pasar tiempo con ellas antes que con familia o amigos.

La especialización profesional es otra consecuencia directa de este cambio. Hoy existen tanatólogos enfocados en pérdida de mascotas, etólogos especializados en bienestar animal y nutricionistas veterinarios con enfoque en razas o etapas de vida específicas. El grupo principal de tutores de perros tiene entre 25 y 34 años; el de gatos, entre 15 y 24. Los gatos, además, avanzan con fuerza: la Generación X sin hijos concentra el mayor número de ejemplares felinos, y el 76% de los gatos registrados son adultos.
La comunidad también se organiza. Eventos como Pet Fest, que se realizará el 23 y 24 de mayo en Campo Marte, reúnen a tutores, marcas y especialistas en torno a una misma visión de cuidado responsable, convirtiendo lo que antes era una afición privada en una identidad pública y colectiva.
Las Dog Moms y Cat Moms no están siguiendo una moda: están redefiniendo qué significa formar una familia en México.