La Merced celebra 69 años con un brindis “a medios chiles” que rescata la memoria de sus cargadores
Buena Vida
Por: Mateo León - 09/28/2026
Por: Mateo León - 09/28/2026
El Mercado de la Merced celebró su 69 aniversario con un brindis colectivo "a medios chiles", expresión vinculada a la vida cotidiana de sus antiguos cargadores. Locatarios, diableros e investigadores recorrieron los pasillos del mercado para recuperar esta tradición y reconocer la historia de quienes han convertido este espacio en uno de los principales referentes comerciales y culturales de la Ciudad de México.
De acuerdo con una investigación realizada por Voces de la Resistencia, la expresión se relaciona con una práctica de los antiguos cargadores del mercado, quienes utilizaban chiles poblanos para ocultar y transportar aguardiente, tequila o mezcal durante sus jornadas de trabajo. La bebida funcionaba, según esa misma investigación, como un recurso que acompañaba el esfuerzo físico de los diableros, encargados de trasladar grandes cargas de mercancía por los pasillos del mercado utilizando diablitos, los carritos de mano que dan nombre a este oficio urbano.
"A medios chiles es una frase que forma parte de la memoria de La Merced y que hoy tiene un uso nacional en el habla popular. Recuperarla implica reconocer también a los cargadores, diableros y comerciantes que construyeron la vida cotidiana del mercado y que transmitieron estas expresiones de generación en generación", explicó Marco A. Bravo Bedolla, investigador y director de Voces de la Resistencia.
El origen del mercado se remonta al monasterio de Nuestra Señora de la Merced de la Redención de los Cautivos, fundado en 1594 y conocido coloquialmente como el Convento de la Merced, del que el barrio y el mercado heredaron su nombre. La construcción que hoy conocemos, sin embargo, es bastante más reciente: fue inaugurada el 23 de septiembre de 1957 por el entonces presidente Adolfo Ruiz Cortines, junto con el jefe del Departamento del Distrito Federal, Ernesto P. Uruchurtu, con un diseño del arquitecto Enrique del Moral. Ese mismo día, la ciudad inauguró también otros mercados emblemáticos, como el de Jamaica y el de Sonora, dentro de una política de modernización del comercio popular capitalino.
Durante décadas, La Merced funcionó como el principal centro de abasto de alimentos de la ciudad, hasta que la inauguración de la Central de Abasto en la década de 1980 desplazó esa función mayorista, aunque La Merced siguió siendo el mercado minorista tradicional más grande de la capital.
El brindis de este aniversario se realizó con el mezcal artesanal Pelotón de la Muerte, y reunió a comerciantes y trabajadores del mercado alrededor de una representación de esta tradición: un chile poblano cortado, utilizado como recipiente para servir la bebida, en un gesto que buscó revivir físicamente la práctica documentada por la investigación.

Para Raúl Mejía, coordinador del Centro Cultural Kerem Tá de la Merced, este tipo de iniciativas permite reconocer la historia del barrio desde sus propios habitantes. El espacio, dedicado a niñas y niños del mercado, trabaja desde 2013 en actividades de arte y cultura; su nombre significa "los niños de La Merced" y busca fortalecer el vínculo de las nuevas generaciones con el lugar donde viven, a través de talleres, convivios, proyecciones y proyectos colectivos, entre los que destaca la creación comunitaria de un mural dentro del mercado. Durante la celebración, Mejía resumió con humor el vínculo entre identidad y comercio que atraviesa la vida del lugar: "En el vientre de mi mamá, antes de llorar, pues grité: '¡Pásele, pásele!', ya nací comerciante".
El homenaje también sirvió como marco para anunciar la producción de A Medios Chiles, documental dirigido por Luis Cisneros que retoma la expresión como título. El proyecto forma parte de una serie de acciones impulsadas por Voces de la Resistencia para registrar historias, personajes y expresiones vinculadas con la identidad cultural del mercado, en un esfuerzo que apunta a preservar en video un lenguaje y unas tradiciones que hasta ahora han sobrevivido principalmente por transmisión oral entre generaciones de comerciantes.