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«Mientras todos estábamos aterrados por el operativo, también te llegaban memes»: Antonio Ortuño (ENTREVISTA)

Libros

Por: Antonio Flores - 04/23/2026

En el «El amigo muerto», Antonio Ortuño nos presenta una exploración de las relaciones de amistad y compañerismo en clave de comedia negra y thriller de misterio y comedia

Escrita originalmente hace 30 años por un joven Antonio Ortuño que aquel entonces apenas cumplia la mayoría de edad, El amigo muerto, es una de esas novelas que reúnen misterio, comedia y narrativa, tres elementos fundamentales para la captación de nuevos públicos que buscan historias mucho más cercanas, reales y coloquiales. 

Al respecto y sobre esta curiosa novela que ha trascendido por editoriales, Antonio Ortuño, escritor consolidado de la escena de las plumas mexicanas, nos platicó sobre esta historia de un grupo de jóvenes que tras la muerte de uno de sus amigos, empiezan a desenmascarar una red de cosas turbias que quizá no puedan controlar.

Empecé por primera vez esta novela cuando tenía 18 años pero fue hasta los 20 que logré terminarla, me gustaba pero sentía que no estaba completa así es que se quedó en una carpeta por muchos años. Yo apenas estaba empezando a escribir y fue un primer intento. Sabía que ahí había una historia que yo quería contar y que me gustaban los personajes y las escenas, pero todavía no era la literatura que yo quería escribir. 

La vida en México es complicada, y yo quería que mi novela hablara de eso, de la precariedad de la vida de los jóvenes, donde es difícil sostenerse en la escuela y mucha gente queda marginada de la educación por diversos motivos, porque hay poca oferta, porque tiene que trabajar todo el día para sobrevivir y claro, todo eso existe y los jóvenes son los principales afectados de las redes criminales y de los abusos. Ser joven es una mezcla de horrores y de disfrutes.

Los nombres de los personajes tienen que ver algunos con poetas estridentistas como Germán List y Manuel Maples Arce, otros  con poetas contemporáneos como Villaurrutia o Novo, y otros más inspirados en intelectuales como Edmundo O'Gorman. Fue una especie de juego entre mi hermano que estudiaba estos temas y yo.

Una novela que ya había sido publicada… en secreto

Aunque esta historia fresca y recién sale a la luz con el nombre de El amigo muerto en editorial Planeta, en el pasado ya conoció la imprenta pero con una historia muy peculiar.

Cuando yo ya tenía varios libros publicados, hace unos 15 años, me contactaron de una editorial para ver si quería participar en una colección de novelas para lectores jóvenes de universidad o de preparatoria. En ese entonces no tenía claridad sobre escribir novelas para jóvenes pero recordé que tenía una novela ahí guardada. Le tuve que dar una revisada para ver si les gustaba… resultó que sí les gustó y firmé un contrato. 

Sentía que era una buena oportunidad de ayudarme con un tema económico personal. Tuve muy poco tiempo para trabajar el manuscrito y por ese poco tiempo no quedé tan satisfecho del resultado final en ese entonces, el libro se tituló Blackboy

Cuando se estrenó yo tenía en marcha la publicación de otro de mis libros titulado La fila india, pero en otro sello editorial, entonces tuve que publicar Blackboy con un pseudónimo. Afortunadamente el libro se agotó, pero hubo algunas personas que sí sabían que era yo quien estaba detrás de ese pseudónimo. Es toda una anomalía dentro de mis libros. 

Una historia con Carpintería literaria

Fue hace un par de años cuando editorial Planeta y el autor se plantearon la posibilidad de relanzar esta historia pero revisada y re editada por el mismo autor, sólo que ahora con un Ortuño dueño de una perspectiva que contabiliza más de 30 años de experiencia de escribir. ¿El resultado? Un librazo que podría leer cualquiera, y conmoverse y divertirse al mismo tiempo. 

Los principales cambios que hice fueron mayoritariamente de lenguaje, los fraseos, diálogos y chistes que no funcionaban. Me interesaba escribir sobre la amistad bronca de la juventud, un poco peleonera y que no fuera idealizada. Es un trabajo que fue arduo y que en varios momentos me crispó los nervios. En general no puedes rehacer el pasado pero yo en este libro pude hacerlo, fue un privilegio que valoro muchísimo. 

De hace 30 años a hoy, la vida es más difícil, no porque en aquel entonces estuviéramos bien, la violencia que vive México hoy en día no es de ahorita, viene de muchos años atrás y toda esta convivencia entre las instituciones y el crimen tiene mucho tiempo de ocurrir.

Hay muchas peculiaridades de la vida que han cambiado, como la digitalización, por ejemplo en la historia original había faxes, teléfonos públicos, bípers y otros tantos dinosaurios. Yo no quería hacer una novela de época, sino una novela que funcionara al día de hoy. Fue un trabajo de carpintería literaria.

México es esa combinación de lo trágico con el humor negro, creo que ese humor negro es nuestra manera de surfear cosas espantosas. Hace poco en tiempo real, mientras todos estábamos aterrados por el operativo del Mencho, también te llegaban memes por todos lados; te llegaba el video de la gente corriendo en pleno ataque de pánico en el aeropuerto y acto seguido te llegaba un meme sobre eso. Ese fenómeno es algo que me interesa.


¿De qué va el libro?

Apenas a sus dieciocho años, a Carlitos Villaurrutia lo mata una bala perdida, en mitad de una trifulca que se desata en el puesto de piratería de su familia. Para su amigo List, el duelo se convierte en horror cuando, meses después, recibe un mensaje instantáneo de Carlitos. Un mensaje que no debería existir. Así, entre el espanto y el absurdo, List se lanza a una investigación que es todo menos profesional para seguir el rastro de los chats de su amigo muerto. Un camino de pistas surreales, personajes tan cotidianos como extravagantes y recuerdos de una infancia compartida.

Novela que es, a la vez, un relato de iniciación, una comedia negra y un thriller puesto de cabeza, El amigo muerto explora las relaciones que van más allá de la lógica, las culpas que no se confiesan y el peso de esa eterna violencia que, a veces, solo puede enfrentarse con una sonrisa incrédula, en un país donde hasta los fantasmas tienen datos ilimitados.


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Instagram del autor: @eltonejo


Imagen de portada: Cortesía