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La llegada de la primavera ha inspirado a distintas generaciones de poetas. Esta selección reúne textos de José Martí, Mary Oliver y Federico García Lorca que exploran la renovación, la naturaleza y la experiencia humana desde distintas perspectivas.

Del latín prima vera, “primer verdor” o “primeras flores”, la llegada de la primavera marca un nuevo ciclo de renovación en la naturaleza. Con el paso de los años, este tránsito del invierno a una etapa de florecimiento ha inspirado a autores, escritores, poetas y compositores a crear obras que exploran el cambio, la vida y el movimiento.

La idea de una transformación que va de la quietud invernal hacia la vitalidad primaveral también ha sido vista como una forma de contemplar la realidad desde otra perspectiva. 

Bajo esa línea, no es de extrañar que la primavera surja como un punto de partida para distintas interpretaciones literarias. En Pijama Surf reunimos tres poemas que se suman a esta estación desde miradas y contextos diversos.

Con la primavera - José Martí

Con la primavera
Viene la canción,
La tristeza dulce
Y el galante amor.
Con la primavera
Viene una ansiedad
De pájaro preso
Que quiere volar.
No hay cetro más noble
Que el de padecer:
Sólo un rey existe:
El muerto es el rey.

Primavera - Mary Oliver

En algún lugar
 un oso negro
 acaba de despertar del sueño
 y está mirando
 hacia abajo de la montaña.
 Toda la noche
 en la inquietud fresca y superficial
 de la primavera temprana
 pienso en ella,
 sus cuatro puños negros
 golpeando la grava,
 su lengua
 como un fuego rojo
 tocando la hierba,
 el agua fría.
 Solo hay una pregunta:
 cómo amar este mundo.
 Pienso en ella
 levantándose
 como una cornisa negra y frondosa
 para afilar sus garras contra
 el silencio
 de los árboles.
 Cualquier otra cosa
 que sea mi vida
 con sus poemas
 y su música
 y sus ciudades de cristal,
 también es esta deslumbrante oscuridad
 que viene
 bajando de la montaña,
 respirando y saboreando;
 todo el día pienso en ella—
 sus dientes blancos,
 su silencio,
 su amor perfecto.

Canción primaveral - Federico García Lorca


Salen los niños alegres
 De la escuela,
 Poniendo en el aire tibio
 Del abril, canciones tiernas.
 ¡Que alegría tiene el hondo
 Silencio de la calleja!
 Un silencio hecho pedazos
 por risas de plata nueva.
 II
 Voy camino de la tarde
 Entre flores de la huerta,
 Dejando sobre el camino
 El agua de mi tristeza.
 En el monte solitario
 Un cementerio de aldea
 Parece un campo sembrado
 Con granos de calaveras.
 Y han florecido cipreses
 Como gigantes cabezas
 Que con órbitas vacías
 Y verdosas cabelleras
 Pensativos y dolientes
 El horizonte contemplan.
 ¡Abril divino, que vienes
 Cargado de sol y esencias
 Llena con nidos de oro
 Las floridas calaveras!


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Imagen de portada: Pequeños prados en primavera, Alfred Sinsey