Carne asada, una tradición que se adapta a los nuevos tiempos
Buena Vida
Por: Yael Zárate Quezada - 04/24/2026
Por: Yael Zárate Quezada - 04/24/2026
El 23 de abril, volvió a ponerse sobre la mesa una de las tradiciones más extendidas en México: la carne asada. Más que una fecha oficial en el calendario, se trata de un pretexto recurrente para reunirse, comer bien y pasar el tiempo entre familia o amigos.
El hábito no es menor y mucho menos en nuestro país, pues México se mantiene como uno de los principales consumidores de carne a nivel mundial. De acuerdo con cifras reportadas en 2022 por la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac), el consumo mostró un incremento de al menos 2.2% en distintas categorías, lo que confirma una tendencia sostenida al alza.
En el norte del país —Sonora, Nuevo León, Chihuahua y Coahuila— la carne asada forma parte de la vida cotidiana. Ahí, cortes como la arrachera son parte esencial de reuniones que suelen girar alrededor del asador. Sin embargo, la práctica ya no es exclusiva de esa región.
Hoy, organizar una carne asada tiene también sus propias reglas no escritas. Se calcula entre 250 y 300 gramos de carne por persona, aunque en encuentros más amplios la cantidad puede subir hasta medio kilo para evitar quedarse cortos. El gasto varía según el tamaño del grupo: puede ir desde 350 pesos por persona hasta cifras que superan los 10 mil pesos en reuniones grandes.
Lo que ha cambiado en los últimos años es la forma de organizar estas reuniones. Si antes implicaba una visita al mercado o a la carnicería, ahora basta con hacer un pedido desde el teléfono.
Datos de 2025 de la plataforma DiDi Shop muestran que, en el contexto del Día de la Carne Asada, se realizaron más de un millón de pedidos de carne de res, cerdo, pollo y carnes frías en todo el país. La cifra representa un crecimiento cercano a 20 veces en comparación con el año anterior.
El dato más llamativo es que la Ciudad de México superó a Monterrey en número de pedidos, lo que confirma que la tradición ya no responde únicamente a una geografía. Detrás aparecen ciudades como Tijuana, Guadalajara y Cancún, donde también se registra una alta demanda.
Los hábitos de consumo también dibujan una rutina clara: los domingos, entre las 14:00 y las 16:00 horas, concentran el mayor número de pedidos. No es casual. Ese horario coincide con el momento en que muchas familias se reúnen. El 6 de septiembre de 2025, día en que se jugó un partido amistoso entre México y Japón, marcó el punto más alto en pedidos del año, una señal de que el fútbol sigue siendo un detonante frecuente para encender el carbón.
A la carne se suman los acompañamientos. Durante 2025 se registraron más de 200 mil bolsas de hielo, más de 3 millones de bolsas de papas fritas y más de 4 millones de bebidas entre cervezas y refrescos de cola. La escena se repite en distintas ciudades: carne al centro, botanas alrededor y bebidas para alargar la sobremesa.
Así, la carne asada sin temor a equivocarse, sigue siendo uno de los rituales sociales más constantes en México. Cambian las herramientas, pero la intención permanece.