*

La cancelación del proyecto INNA fue celebrada por astrónomos de todo el mundo, al proteger uno de los cielos más limpios del planeta y los observatorios de Paranal

La cancelación del proyecto INNA en el desierto de Atacama fue celebrada por la comunidad científica internacional. No solo estaba en juego una inversión millonaria en energía verde, sino algo más frágil y difícil de recuperar: uno de los cielos más limpios del planeta.

Un desierto que mira más lejos que nadie

El desierto de Atacama no es solo un paisaje extremo. Para la astronomía, es un privilegio. Su altitud, su sequedad y la casi total ausencia de contaminación lumínica lo convierten en el mejor lugar del mundo para observar el universo desde la Tierra. Ahí, donde el cielo parece más cerca, se levantan algunos de los telescopios más importantes jamás construidos. Por eso, cuando un megaproyecto industrial comenzó a tomar forma a pocos kilómetros de esos observatorios, las alarmas no tardaron en encenderse.

El proyecto INNA y una amenaza silenciosa

Durante meses, astrónomos de todo el mundo advirtieron que el proyecto INNA, una instalación de producción de hidrógeno y amoníaco verde valuada en cerca de 10 mil millones de dólares, ponía en riesgo directo la observación astronómica en la zona de Paranal, al norte de Chile. El complejo, impulsado por la empresa AES Andes, contemplaba ocupar unas 3 mil hectáreas del desierto e incluía plantas de energía solar, infraestructura de transporte y un puerto en la costa.

Lo que está en juego cuando se enciende una luz

A simple vista, la propuesta parecía alinearse con la transición energética global. Sin embargo, su ubicación era el verdadero problema. El proyecto se encontraba a poco más de 11 kilómetros del Observatorio Paranal, hogar del Very Large Telescope (VLT), uno de los sistemas de observación más avanzados del mundo. Ahí se han realizado estudios clave que han llevado incluso a premios Nobel. Y muy cerca, en el Cerro Armazones, se construye el Extremely Large Telescope (ELT), que promete ser el telescopio óptico más grande y potente jamás creado.

Por qué la industria también altera el cielo

¿Por qué una instalación industrial puede afectar tanto a la astronomía? No se trata solo de luces encendidas. Los científicos explicaron que el proyecto habría incrementado la contaminación lumínica, alterando la oscuridad natural del cielo, algo esencial para captar señales débiles provenientes de galaxias lejanas. Además, las vibraciones constantes del suelo, el polvo levantado por la actividad industrial y el aumento de la turbulencia atmosférica podrían interferir con instrumentos de precisión extrema, diseñados para medir variaciones casi imperceptibles en la luz.

La advertencia de la comunidad científica

La preocupación fue tal que en diciembre pasado se publicó una carta abierta dirigida al gobierno chileno, encabezada por Reinhard Genzel, ganador del Premio Nobel de Física en 2020. El mensaje era claro: no había justificación para ubicar el proyecto tan cerca de uno de los centros astronómicos más importantes del planeta, cuando las consecuencias podían ser irreversibles.

La cancelación que trajo alivio

Finalmente, la presión científica surtió efecto. Tras casi un año de evaluación ambiental y reuniones con las autoridades, AES Andes anunció el retiro formal del proyecto INNA. El Servicio de Evaluación Ambiental de Chile confirmó la decisión, y la noticia fue recibida con alivio por observatorios y centros de investigación internacionales.

Proteger el cielo también es una decisión política

Desde el Observatorio Europeo Austral (ESO), que opera los complejos de Paranal, la cancelación fue vista como una victoria necesaria. Sus representantes señalaron que el proyecto ya no tendría impacto negativo en las instalaciones actuales ni en las futuras, y subrayaron la importancia de proteger un entorno que no puede reproducirse en ningún otro lugar del mundo.

Un debate que sigue abierto

Aun así, el debate no termina aquí. La cancelación de INNA dejó sobre la mesa una discusión urgente: Chile necesita reglas más claras y firmes para resguardar los sitios donde se hace astronomía profesional. La convivencia entre desarrollo industrial y ciencia no siempre es imposible, pero requiere planificación, distancia y una comprensión profunda de lo que está en juego.

Cuando cuidar el cielo es cuidar el conocimiento

En Atacama, el cielo no es solo un recurso natural. Es una herramienta de conocimiento. Un archivo vivo del universo. Y esta vez, al menos por ahora, la humanidad decidió no nublar su propia mirada.


También en Pijama Surf: Eventos astronómicos de febrero de 2026: qué ver, dónde y cómo observarlos


Imagen de portada: Ladera sur