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Seis planetas serán visibles durante las noches de finales de febrero de 2026. Te explicamos qué significa realmente esta alineación, cómo verla y por qué es un espectáculo visual más que un fenómeno misterioso

 A finales de febrero de 2026 ocurrirá una danza espectacular en el cielo: varios planetas coincidirán en una misma zona del cielo y darán la sensación de estar alineados, como si el sistema solar hubiera decidido posar para una fotografía.

La imagen suena casi perfecta, pero la realidad es menos rígida y bastante más interesante. Los planetas no forman una fila impecable en el espacio; lo que veremos es una coincidencia visual desde nuestra perspectiva en la Tierra. Un efecto óptico natural que convierte al cielo nocturno en una especie de mapa vivo.

¿Qué significa que los planetas se “alineen”?

La palabra alineación suele exagerarse. No hay una fila cósmica exacta ni un acontecimiento extraordinario detrás. Lo que sucede es que los planetas orbitan alrededor del Sol en trayectorias parecidas, por lo que, vistos desde aquí, parecen transitar por la misma ruta celeste.

Esa ruta es la eclíptica, un arco imaginario por donde también se mueve el Sol a lo largo del año. Cuando varios planetas coinciden visualmente cerca de ese camino, el resultado es lo que popularmente se conoce como un desfile planetario.

En pocas palabras: no es que el universo cambie su estructura, sino que durante unos días nuestra posición permite ver varios mundos compartiendo el mismo escenario.

Los protagonistas del desfile

  • Durante las tardes de finales de febrero podrán verse seis planetas distribuidos a lo largo del cielo:
  • Venus, brillante y fácil de encontrar, será uno de los primeros en llamar la atención.
  • Júpiter destacará por su intensidad y tamaño aparente.
  • Saturno aparecerá con una luz más tenue, estable, casi dorada.
  • Mercurio, siempre escurridizo, se dejará ver solo cerca del horizonte y por poco tiempo.
  • Urano y Neptuno estarán presentes, pero necesitarán binoculares o telescopio para apreciarse con claridad.
  • No se trata de verlos todos al mismo tiempo como en una fotografía perfecta, sino de identificarlos poco a poco mientras cae la noche.

Cuándo mirar y qué esperar

El evento alcanzará su mejor momento alrededor del 28 de febrero, aunque será observable durante varios días antes y después. La clave está en el horario: aproximadamente una hora después del atardecer, cuando el cielo ya esté oscuro pero los planetas más bajos aún no hayan desaparecido.

Para disfrutarlo bien conviene buscar un sitio con horizonte despejado y poca luz artificial. Las ciudades complican la experiencia, pero no la arruinan por completo. A veces basta encontrar un punto alto o alejarse unas calles del brillo excesivo.

Quienes nunca han observado el cielo podrían sorprenderse con algo sencillo: los planetas no titilan tanto como las estrellas. Su luz es más firme, más constante, casi como si estuvieran suspendidos en calma.

El mito de los efectos cósmicos

Cada vez que ocurre algo así aparecen teorías sobre energías especiales, cambios emocionales o incluso riesgos para la Tierra. La astronomía, sin embargo, es clara: estas alineaciones no generan efectos físicos sobre nuestro planeta.

La gravedad que realmente influye en nosotros es la del Sol y la Luna. Los demás planetas están demasiado lejos como para alterar mareas, provocar sismos o cambiar comportamientos humanos. Lo que cambia es la forma en la que los vemos, no la manera en la que nos afectan.

Aun así, la fascinación persiste. Y quizá ahí está el verdadero fenómeno: nuestra necesidad de encontrar significado cuando el cielo parece ordenarse.


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Imagen de portada: BBC