Alejandro Jodorowsky recibe la Medalla Bellas Artes en la categoría de Teatro
Arte
Por: Carolina De La Torre - 11/29/2025
Por: Carolina De La Torre - 11/29/2025
El INBAL decidió reconocer a Alejandro Jodorowsky con la Medalla Bellas Artes 2025 en la categoría de Teatro. Lo hace décadas después de aquel México que lo censuró, lo clausuró, lo celebró y lo convirtió en una figura incómoda, necesaria y profundamente influyente para las artes escénicas del país. Un gesto que, más que premio, se siente como ajuste histórico.
La historia arranca en 1962, cuando Excélsior publicó una nota con tono alarmista por el estreno de La ópera del orden, primera propuesta del recién bautizado Teatro Pánico. El montaje, que Jodorowsky creó junto a otros artistas, fue clausurado la misma noche. El ambiente conservador de la época lo leyó como afrenta al “pueblo católico”. Y, aun así, desde ese choque frontal, Jodorowsky abrió una grieta por donde entró una forma distinta de entender lo escénico: espontánea, visceral, libre.
En el video que el INBAL compartió, recuerdan justo eso: cómo dislocó las formas clásicas y llevó la acción teatral a un territorio intenso, casi ritual. La institución lo describe como un parteaguas en la historia del teatro mexicano, un gesto poco común viniendo de un organismo que alguna vez representó la solemnidad que él mismo incomodaba.
Por su caracter provocador y espontáneo, el Teatro Pánico, del que Alejandro Jodorowsky fue cofundador, es considerado un parteaguas en la historia del teatro en nuestro país.
— Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (@bellasartesinba) November 27, 2025
En la década de los 60 y 70, sus controversiales obras y actos escéncos se presentaron en distintos… pic.twitter.com/Ui1o61jxwp
La presea le fue entregada en su casa en París. Jodorowsky, hoy con 96 años, aparece rodeado de libros y pequeñas esculturas, juguetón y consciente del peso simbólico del momento. Levanta la medalla, se la coloca bajo el ojo como si fuera lágrima metálica, la muerde, bromea, agradece y remata con un “¡Viva México!” que suena más entrañable que solemne.
En el comunicado, el artista vuelve sobre ideas que lo han acompañado desde hace décadas: la belleza humana, la necesidad de compartir conocimiento, la importancia de vivir con alegría. Dice que su biblioteca está hecha de regalos y que él también trabaja así: dando lo que aprende. Es su manera de explicar por qué un reconocimiento así todavía le conmueve.
También habla de México con la mezcla de misticismo y afecto que siempre lo ha caracterizado. Lo nombra país sagrado. Y no es un halago vacío: para él, aquí encontró un terreno fértil para experimentar sin pedir permiso. En trece años montó nueve espectáculos y detonó un capítulo de vanguardia que marcó a generaciones enteras de creadores.
El INBAL lo resume como un renovador de lenguajes escénicos. Un artista que expandió horizontes estéticos desde la segunda mitad del siglo XX y cuya huella sigue presente en el teatro contemporáneo. Quizá por eso este reconocimiento llega con esa sensación de cierre: lo que alguna vez se censuró, hoy se celebra públicamente.
Mientras tanto, en Francia, Taschen presentó Alejandro Jodorowsky. Art Sin Fin, una edición limitada que revisa su proceso creativo. Un recordatorio de que su figura sigue generando lecturas, debates y fascinación, incluso fuera del circuito teatral.
En el fondo, la medalla funciona como símbolo: México reconoce a quien alguna vez desordenó su escena cultural. Y Jodorowsky, fiel a sí mismo, recibe el gesto con humor, gratitud y esa mezcla de lucidez y juego que lo acompañó desde el principio.