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Mundial 2026: conflicto de visas entre Irán y Estados Unidos provoca boicot al sorteo

Sociedad

Por: Mateo León - 11/29/2025

Irán anunció que no asistirá al sorteo del Mundial en Washington después de que Estados Unidos negara la visa al presidente de su federación

La antesala del Mundial 2026, que se disputará en México, Estados Unidos y Canadá, acaba de entrar en territorio delicado. La Federación de Futbol de Irán (FFIRI) anunció que boicoteará el sorteo de grupos en Washington después de que el Departamento de Estado de Estados Unidos negara la visa de ingreso al presidente del organismo, Mehdi Taj.

La decisión, que la federación iraní considera “no relacionada con el deporte”, no solo tensa la relación entre ambas naciones, sino que abre dudas incómodas para la Fifa y para la promesa de que el Mundial sería “un torneo para todos”.

Una ausencia que se convirtió en mensaje político

Desde una directiva anterior impulsada por Donald Trump, ciudadanos de varios países —entre ellos Irán— enfrentan restricciones de viaje hacia Estados Unidos. Sobre ese marco se creó una excepción específica para deportistas, entrenadores y personal “estrictamente necesario” que participara en competencias internacionales.

En este caso, sin embargo, la excepción no se aplicó de forma plena. De acuerdo con medios iraníes, Mehdi Taj fue uno de los miembros de la delegación al que se le negó la visa, mientras que otros, incluido el entrenador Amir Ghalenoei, sí obtuvieron el permiso de entrada.

En respuesta, la FFIRI informó que no asistirá al sorteo del Mundial en Washington y notificó su postura directamente a la Fifa. El gesto transforma un trámite administrativo en un mensaje político: si la delegación no es aceptada completa, optan por no presentarse.

¿Puede Irán retirarse del Mundial?

De momento, Irán no ha anunciado formalmente una retirada de la competencia, pero el boicot al sorteo alimenta la especulación. La ausencia de la delegación en un evento clave del calendario mundialista plantea una pregunta de fondo: ¿qué ocurre si la tensión diplomática escala y afecta la participación en el torneo?

Especialistas en geopolítica deportiva señalan que, si no se encuentra una solución, el conflicto podría desembocar en sanciones, negociaciones de emergencia o, en el peor escenario, la salida de Irán del Mundial. Para la Fifa, sería un golpe a la imagen de un torneo que se presenta como espacio de neutralidad y encuentro global.

Fifa, entre la promesa de aperturay las restricciones migratorias

En declaraciones previas, el presidente de la Fifa, Gianni Infantino, había asegurado que “todos serán bienvenidos” en el Mundial 2026. Como parte de ese compromiso, el organismo lanzó el Fifa Pass, un esquema que ofrece prioridad en el proceso de solicitud de visa tanto para aficionados como para delegaciones oficialmente acreditadas.

Sin embargo, el Fifa Pass no garantiza la aprobación de las visas, sino solo una vía acelerada de trámite. El caso iraní expone esa grieta: el fútbol puede prometer puertas abiertas, pero las decisiones finales siguen dependiendo de las autoridades migratorias de los países sede.

Situaciones similares ya se habían anticipado en el caso de Haití, cuyos aficionados también enfrentan restricciones severas para entrar a Estados Unidos, incluso si cuentan con boletos para asistir a los partidos del Mundial.

Estados Unidos, Irán y el fútbol: una relación con memoria

El choque actual no se da en un vacío. La relación entre Estados Unidos e Irán en el terreno futbolístico ya había tenido un episodio de alta tensión en el Mundial de 2022, cuando ambas selecciones se enfrentaron en un partido cargado de significado político e histórico.

Ahora, el conflicto se desplaza fuera de la cancha: ya no se trata de un marcador, sino de quién puede o no cruzar una frontera. El boicot al sorteo reabre la conversación sobre hasta qué punto un Mundial puede mantenerse “al margen de la política” cuando sus sedes están atravesadas por decisiones migratorias restrictivas.

Tres posibles caminos para salir de la crisis

De cara al sorteo y al calendario del Mundial, se dibujan al menos tres escenarios:

  • Un permiso especial para la delegación iraní. Estados Unidos podría otorgar un "waiver" o excepción específica para permitir la entrada de Taj y otros miembros clave, desactivando la confrontación.
  • Negociación directa Fifa–gobierno estadounidense. La Fifa podría intensificar su interlocución y buscar mecanismos formales para garantizar el acceso de delegados de países restringidos, al menos durante los eventos oficiales del torneo.
  • Un boicot prolongado y un Mundial con ausencias. Si Irán mantiene su postura y no se alcanza un acuerdo, la presión podría escalar hasta poner en duda su participación, afectando la legitimidad del torneo como espacio de encuentro global.

Cuando el deporte ya no puede ser “solo deporte”

El caso de Irán exhibe algo que el discurso oficial del deporte suele evitar: los mundiales no flotan por encima de la historia ni de la geopolítica. Dependen de fronteras, visas, decisiones de Estado, acuerdos diplomáticos y equilibrios de poder.

Mientras el sorteo se aproxima, la pregunta de fondo permanece: ¿puede el fútbol seguir vendiéndose como un terreno neutral cuando la realidad recuerda, una y otra vez, que la política siempre termina entrando en la cancha?


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Imagen de portada: AFP