Guatemala se redescubre ante el mundo con nueva estrategia
Buena Vida
Por: Yael Zárate Quezada - 07/23/2025
Por: Yael Zárate Quezada - 07/23/2025
Con el objetivo de atraer a más visitantes internacionales, el país centroamericano ha lanzado una estrategia de promoción turística global que busca poner en el radar regiones poco exploradas, como las tierras altas de Quetzaltenango o la costa caribeña.
Este plan no es casual y es que hasta 2024, más de tres millones de personas han elegido Guatemala como destino, lo que representa un crecimiento del 15% con respecto al año anterior. Este aumento de visitantes refleja el creciente interés por una nación que, pese a estar llena de historia, naturaleza exuberante y riqueza cultural, sigue siendo en muchos sentidos un tesoro por descubrir.
La campaña tiene como objetivo atraer a viajeros de mercados clave como Reino Unido, España, Canadá, México y otras regiones de Europa. Para facilitar ese acercamiento, varias aerolíneas han abierto nuevas rutas hacia Ciudad de Guatemala, el principal punto de entrada para quienes quieren sumergirse en la esencia del país.
El ministro de Turismo y director general del Instituto Guatemalteco de Turismo (INGUAT), Harris Whitbeck, expresó con entusiasmo que la creciente llegada de turistas confirma el atractivo que Guatemala ejerce sobre el mundo.
Conocida como “el país de la eterna primavera”, Guatemala cuenta con un clima templado con temperaturas promedio de 27 grados centígrados, ideal para explorar su variedad de ecosistemas y joyas culturales. Desde la Ciudad de Guatemala hasta la mítica Antigua —reconocida como Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco)—, el país despliega una propuesta que mezcla pasado, presente y aventura.
El Parque Nacional de Tikal, ubicado en la región de Petén, es otro de los grandes atractivos. Este enclave arqueológico, rodeado por selva y protegido por la UNESCO desde 1979, es un portal viviente hacia la grandeza de la civilización maya. Por su parte, la costa del Pacífico se dibuja con más de 300 kilómetros de playas volcánicas y reservas naturales que son hogar de cocodrilos, iguanas y tortugas marinas.
Quienes tienen el espíritu de aventura, las tierras altas ofrecen tirolesas, rutas de senderismo y paisajes como el Lago Atitlán, considerado el más profundo de Centroamérica y rodeado de pueblos con una gran herencia indígena. Santiago Atitlán y San Pedro La Laguna, por ejemplo, son puntos clave para descubrir mercados, templos antiguos, talleres artesanales y una gastronomía marcada por el maíz, el arroz, el café y el cacao.
Se trata de generar un turismo más consciente en uno de los destinos que han sido hogar de cultura ancestrales y comprender que el lujo no es lo más caro, sino las experiencias que se vuelven irrepetibles.