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Aunque la medicina y las campañas de prevención estén en constante avance, el peor mal a vencer es el mismo de hace décadas: el odio y la desinformación

En los últimos días, distintas cuentas en redes sociales como X, Facebook y TikTok han desatado una ola de desinformación en las que “alertan” por un supuesto brote nuevo de VIH.

Pero ¿qué tan cierto es este repunte en los casos? La información en las plataformas digitales apunta a que en países como Colombia, México y Venezuela los casos van en aumento. Sin embargo, la realidad es otra. 

¿Cómo comenzó esta ola de desinformación?

Todo comenzó el 24 de marzo de 2025, cuando Winnie Byanyima, directora ejecutiva de ONUSIDA, se pronunció en contra de los recortes a salud por parte del gobierno de Donald Trump al compartir que estas medidas podrían aumentar los casos del virus de inmunodeficiencia humana si no se reestablece la financiación de este programa. "Veremos un aumento real de esta enfermedad, volveremos a ver gente muriendo de la misma forma que en los años 90 y 2000", dijo Byanyima en aquella ocasión.

 

Y es que al comienzo de su segunda gestión como presidente de los Estados Unidos, Donald Trump firmó una orden ejecutiva para dejar de financiar varios programas alrededor del mundo, entre ellos el de UNAIDS, destinado a combatir al VIH como una amenaza a la salud pública y del cual el gobierno de Estados Unidos era uno de los principales financiadores. 

En ese contexto, Byayima alertó a través de una conferencia virtual que si no se reanudaba el apoyo en los próximos cuatros años, el número de fallecimientos relacionados con el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA) podría llegar hasta los 6.4 millones en el mundo.

Sin embargo, hay que mencionar que en ningún momento se activó una alerta que declarara una pandemia de VIH. 

 

La desinformación dispara el discurso serofóbico 

La serofobia, definida como el rechazo o la estigmatización de personas que viven con VIH, es uno de los componentes más lamentables que reviven con esta ola de desinformación. Durante los años 80 y 90, muchas personas sufrieron agresiones y vejaciones por parte de grupos intolerantes. Al igual que entonces, discursos de odio se han volcado en las redes sociales en una renovada forma de discriminación, dejando ver que aunque la medicina y las campañas de prevención estén en constante avance, el peor mal a derrotar es el mismo de entonces: el odio y la desinformación.

 

 

​Al final no todo es malo, pues ha puesto nuevamente sobre la mesa la necesidad del cuidado a la salud y de realizarse chequeos constantes para garantizar y tener una vida sexual plena. Pero queremos hacer hincapié que esto debe nacer desde la toma de decisiones informada y no por el temor creciente e infundado de datos mal interpretados.  


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