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«Flow», la cinta ganadora del Oscar a Mejor Película Animada, se proyectará de manera gratuita en el Zócalo de la Ciudad de México el 30 de abril: un homenaje visual a la unión y el sacrificio, que, sin palabras, conmueve el alma y habla del profundo sentido de pertenencia en un mundo distópico

El 30 de abril, las familias mexicanas podrán vivir una experiencia cinematográfica única en el Zócalo de la Ciudad de México, donde se proyectará de forma gratuita Flow, la ganadora del Oscar a la Mejor Película Animada en 2025. La película, que ha tocado los corazones de millones, llega a la capital para sumergirnos en un mundo post-apocalíptico lleno de emociones y significados universales, sin una sola palabra.

 

La proyección: Un regalo visual gratuito para todos

En el marco del Día del Niño, a las 7:00 p.m., el Zócalo capitalino se convertirá en el patio de celebración de miles de niños y adultos. La distribuidora Cine Caníbal será la encargada de llevar esta maravilla de la animación a las pantallas gigantes de la CDMX, donde no solo se celebrará el cine, sino también el valor de la unión y el trabajo en equipo. Con un ingreso taquillero de más de 5 millones de dólares en México, Flow se ha consolidado como un éxito rotundo, ganando el cariño del público y demostrando que el cine de animación puede tocar las fibras más profundas de los espectadores.

El evento será completamente gratuito, un regalo para las familias que buscan una forma especial de celebrar este día. Aunque no se ha detallado si habrá un límite de espectadores, el ambiente en el Zócalo promete ser un espacio de encuentro y emoción colectiva.

 

El alma detrás de la animación: De un sueño personal a la pantalla grande

Flow no es solo una película de animación, es una obra que refleja la pasión, la dedicación y la perseverancia de su creador, el animador letón Gints Zilbalodis. La película fue realizada por un equipo de solo 50 personas, utilizando el software gratuito Blender, lo que la convierte en un testimonio del poder de la creatividad independiente. Zilbalodis, inspirado en su propia mascota, dio vida a un protagonista que no solo habla de la aventura, sino también de la soledad y la búsqueda de conexión en un mundo devastado.

La historia de Flow se desarrolla en un mundo distópico donde los humanos han desaparecido y un océano de aguas implacables se apodera de la tierra. Es aquí donde un gato debe aprender a convivir con diferentes animales para sobrevivir: un capibara, un lémur, un perro y un ave. A lo largo de su travesía, el protagonista descubre el significado de la amistad y la unión, un concepto tan simple y tan profundo, algo que no se ve, pero se siente.

Sin una sola línea de diálogo, la película logra lo que muchas no pueden: emocionar profundamente. Su fuerza reside en las imágenes, en la sutileza de los gestos, las miradas y los movimientos que, sin necesidad de palabras, despiertan emociones universales. El lenguaje cinematográfico crea una atmósfera que es a la vez luminosa y melancólica, reflejando tanto la belleza de la vida como el dolor inherente a la pérdida y los cambios.

 

Fluir entre emociones: Una danza de ternura y sufrimiento

Flow es una película cargada de ternura, pero también de una amargura que no se puede evitar. Los personajes, aunque animales, no son solo representaciones de sus especies, sino de lo que hay en cada uno de nosotros: la lucha, el miedo, la esperanza, la adaptación. Cada uno lleva consigo una historia no contada, pero esencial para la narrativa. El gato, por ejemplo, es más que un simple sobreviviente; es el alma perdida que busca su lugar en un mundo desolado. La amistad, el sacrificio y la conexión son los motores que mueven esta historia, donde cada giro, cada cambio en los personajes, refleja no solo el devenir de una vida, sino el despertar a una nueva forma de entender la existencia.

Lo fascinante de Flow es cómo, sin una sola palabra, es capaz de transmitir una gama tan amplia de emociones humanas. Nos recuerda que las sensaciones no siempre necesitan palabras para ser entendidas. El sufrimiento, la alegría, la pertenencia, todo se expresa en los gestos de los animales, en la forma en que se cuidan y se protegen. En este fluir de vida y muerte, de conexión y separación, se encuentra la esencia de la película: la vida es, en su núcleo, una constante adaptación, un flujo interminable de sentimientos y experiencias.

 

"Flow": La reflexión que no necesita palabras

La película, que ha sido aclamada por su propuesta visual y emocional, nos invita a pensar en lo que perdemos cuando no estamos dispuestos a cambiar, a adaptarnos, a aceptar las diferencias. Como espectadores, seguimos a los personajes, no solo en sus viajes físicos, sino también en sus viajes internos, en sus luchas más profundas, aquellas que todos compartimos, aunque nunca las hablemos.

Es imposible no sentir un nudo en la garganta al ver a estos animales enfrentarse a los desafíos de un mundo cruel, pero lo que realmente nos deja Flow es su mensaje de esperanza: en medio de la oscuridad, siempre hay un fluir de posibilidades y belleza, de nuevos comienzos, de nuevas conexiones. Y aunque el camino sea incierto, siempre hay algo que nos une, algo que nos impulsa a encontrar la dulzura en el dolor, como si todos estuviéramos flotando en este mar de emociones y recuerdos, buscando siempre la luz.

Flow no es solo una película animada, es un reflejo de la vida misma, con todo su dolor y belleza. Una obra que, sin necesidad de palabras, habla directamente al corazón.


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Imagen de portada: X (antes Twitter)