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El capital erótico de la figura del Cuidador representa un nuevo tipo de atracción y cómo se transforman los valores en la narrativa del cine y el streaming.

La transición hacia un forajido temerario que por azares del destino se ve obligado a cuidar de alguien joven e indefenso se ha convertido en un papel que ha elevado el atractivo de Pedro Pascal a través de personajes como Din Djarin en la serie The Mandalorian o Joel en The Last of Us.

El chileno –que este 2 de abril cumple 50 años– ha encarnado a estos personajes y se ha incrustado en el imaginario social actual como un sex symbol, aunque esto no parezca agradarle demasiado.

Ya en 2023, cuando le comentaron que era “oficialmente el nuevo novio de Internet y que el mundo estaba rendido a sus pies”, Pascal respondió: 

¿Por qué les gusta un viejo como yo? Que se enfoquen en Harry Styles.

Lo cierto es que los arquetipos en las películas y series han evolucionado al mismo tiempo que las generaciones cambian y los valores se transforman. Atrás quedó la figura del hombre rudo, macho y agresivo que atraía la atención masiva y marcaba una cierta forma de comportamiento a emular entre los grupos de varones.

Hoy, la figura del "cuidador" es uno de los arquetipos que más genera atracción en el séptimo arte y en las series de streaming.

La figura del Cuidador como sex symbol 

El Cuidador, como arquetipo dentro de la estructura de Carl Jung, está vinculado con la protección, la empatía y el altruismo. En la narrativa contemporánea, este rol se entrelaza con el Sabio, quien representa la introspección, el conocimiento y la guía. Un personaje como Joel en The Last of Us no solo encarna el deber de resguardar, sino también la transmisión de un saber emocional y práctico. A través del dolor y la experiencia, encarna una forma de sabiduría que se adquiere en los márgenes de la sociedad, fuera de los cánones tradicionales del aprendizaje.

Por otro lado, el arquetipo del Rebelde también se infiltra en la personalidad de estos personajes. En su esencia, desafía lo establecido, no sigue las normas impuestas y, de alguna manera, crea un nuevo orden a partir del caos. Pedro Pascal da vida a figuras que, aunque protectoras, también cuestionan la moralidad del mundo en el que viven. No son padres convencionales, sino guardianes de una nueva visión de la supervivencia y del afecto.

Capital erótico y nuevas masculinidades

El filósofo francés, Pierre Bourdieu identificó distintos tipos de capital que determinan las posiciones de los individuos dentro de la estructura social: el capital económico, el capital social y el capital cultural. Sin embargo, la socióloga Catherine Hakim introdujo una nueva dimensión a esta ecuación: el capital erótico. Para Hakim, este tipo de capital se compone de seis elementos fundamentales: belleza, atractivo sexual, encanto, vitalidad, uso de vestimenta y adornos y desempeño sexual. En algunos contextos, la fertilidad también se suma como un factor relevante.

Este capital, al contrario de los otros propuestos por Bourdieu, no está restringido a una sola clase social o a un determinado nivel educativo, sino que opera transversalmente en distintos espacios. En la figura de Pascal, su magnetismo no solo radica en su apariencia, sino en la combinación de su carisma, su forma de hablar y la inteligencia emocional que transmite en sus roles. Sus personajes suelen representar un tipo de masculinidad en la que la protección no es una manifestación de dominación, sino de vulnerabilidad compartida. Este es un elemento clave dentro del capital erótico: la capacidad de generar una conexión emocional e intelectual que trasciende el mero atractivo físico.

La evolución de los arquetipos en el cine y la televisión nos habla de una transformación en las estructuras de deseo y atracción. Pedro Pascal, con su encarnación del Cuidador, el Sabio y el Rebelde nos muestra que el carisma no solo se construye desde la apariencia o el poder, sino también desde la capacidad de conectar con la fragilidad ajena. 

En la actualidad, donde la masculinidad está siendo replanteada, este tipo de personajes representan un nuevo paradigma de lo que significa la atracción: alguien que protege, que entiende y que aún en su propia resistencia, también se deja transformar.


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Imagen de portada: Beau Grealy, Variety