*

Estados Unidos confirmó la confiscación de un buque petrolero sancionado cerca de Venezuela, lo que desató un fuerte rechazo del gobierno de Maduro y elevó el riesgo de una escalada militar en la región.

El gobierno de Estados Unidos interceptó y confiscó un buque petrolero sancionado en aguas cercanas a Venezuela, según confirmó el presidente Donald Trump. La operación, respaldada por agencias federales, se suma a una serie de acciones que Washington ha desplegado en la región durante los últimos meses.

De acuerdo con la fiscal general estadounidense, Pam Bondi, la embarcación estaba identificada como parte de una red que transportaba crudo procedente de Venezuela e Irán. Investigaciones del FBI, el Departamento de Seguridad Nacional, el Servicio de Guardacostas y el Pentágono sostienen que el buque habría sido utilizado en un circuito ilícito que, según estas agencias, contribuye al financiamiento de organizaciones extremistas.

El episodio ocurre poco después de que un destructor estadounidense interceptara un barco ruso que transitaba hacia Venezuela por el Caribe. En aquel caso, la nave fue obligada a modificar su ruta y terminó dirigiéndose a Cuba. 

Estos operativos se han convertido en un componente central de la presión militar y diplomática que la administración Trump mantiene sobre el gobierno de Nicolás Maduro.

Cabe mencionar que Estados Unidos tiene cerca del 20% de su capacidad operativa desplegada actualmente en el Caribe. En este contexto, el país norteamericano ha llevado a cabo bombardeos contra embarcaciones acusadas de transportar drogas, acciones que han dejado más de 80 personas muertas. A esto se suman sobrevuelos de aviones de combate muy cerca del espacio aéreo venezolano: esta semana, dos F-18 se aproximaron a la zona del golfo de Venezuela, en el occidente del país.

La respuesta de Venezuela

En respuesta, el gobierno venezolano emitió un comunicado rechazando la confiscación del buque, calificándola como un “robo descarado” y un acto de “piratería internacional”. El texto sostiene que, con este operativo, “han quedado finalmente al descubierto las verdaderas razones de la agresión prolongada contra Venezuela”, argumentando que no se trata de migración, narcotráfico o derechos humanos, sino del intento de apropiación de las riquezas energéticas del país.

Según el comunicado, la administración del republicano busca desde hace años un acceso directo al petróleo venezolano “sin pagar ninguna contraprestación”. 

Un riesgo latente

La creciente presencia militar de Estados Unidos en el Caribe y la insistencia del gobierno venezolano en denunciar una agresión directa abren un escenario delicado. 

Aunque por ahora las tensiones se mantienen en el terreno diplomático y en operaciones puntuales, la línea que separa la presión estratégica de un conflicto abierto es cada vez más delgada. Un mal cálculo o una escalada repentina podrían convertir la confrontación en un choque militar de consecuencias regionales.


También en Pijama Surf: ¿México y Venezuela, nuevos objetivos de intervención de Estados Unidos?


Imagen de portada: Getty Images