Lev Tahor: la secta que enfrenta graves señalamientos por abuso y traslado de menores
Sociedad
Por: Yael Zárate Quezada - 11/27/2025
Por: Yael Zárate Quezada - 11/27/2025
Autoridades de Colombia informaron el pasado fin de semana el rescate de 17 menores pertenecientes a la secta judía ultraortodoxa Lev Tahor. El operativo se llevó a cabo el sábado en Yarumal, Antioquia, donde además fueron identificados cinco niños y adolescentes reportados por la Interpol por posibles casos de secuestro y trata de personas.
De acuerdo con información policial difundida por agencias internacionales, los menores habrían sido trasladados desde Guatemala, Estados Unidos y Canadá. Algunos de ellos contaban con alertas activas por desaparición y pérdida de patria potestad.
Las autoridades señalaron que existen indicios de que algunos de los menores habrían sido llevados por la fuerza bajo justificaciones religiosas. También informaron que los miembros del grupo estarían buscando establecerse en países donde no enfrentaran restricciones legales relacionadas con sus actividades internas. Pero esta es solo la punta del iceberg de esta secta.
Lev Tahor, que en hebreo significa “corazón puro”, es una secta judía de tendencia ultraortodoxa fundada en 1988 por Shlomo Erez Helbrans. Rechaza el sionismo y se autodefine como los “Guardianes de la última llama”.
Son conocidos por imponer normas extremas de comportamiento y vestimenta, especialmente hacia las mujeres, quienes deben cubrirse completamente desde edades tempranas, por lo que medios de comunicación en Israel los han nombrado “El Talibán judío”.

Shlomo Hlebrans, fundador de Lev Tahor.
Otra de sus prácticas señaladas es el matrimonio arreglado entre adolescentes —principalmente chicas de entre 13 y 16 años— con hombres significativamente mayores.
Su dieta religiosa también se lleva a un nivel extremo, evitando alimentos comerciales y pelando frutas y verduras para evitar la ingesta de insectos que podrían considerarse “prohibidos”. Incluso dentro de comunidades judías ortodoxas, Lev Tahor ha sido rechazada debido al radicalismo con el que aplican sus interpretaciones religiosas.
El fundador, Shlomo Erez Helbrans, fue detenido en 1990 tras ser denunciado por secuestrar a un menor con el argumento de prepararlo para su Bar Mitzvá. Cumplió dos años de prisión en Estados Unidos y fue liberado de manera anticipada, presuntamente por la intervención política del entonces gobernador de Nueva York, George Pataki.. Helbrans murió en 2017 durante un ritual de inmersión en Chiapas, México.
Tras su fallecimiento, el liderazgo pasó a manos de su hijo Nachman Helbrans, quien junto con Mayer Rosner fue acusado en 2018 por autoridades de Estados Unidos de trasladar ilegalmente a dos adolescentes —una niña de 14 años y un niño de 12— para forzar un matrimonio con fines sexuales. Ambos fueron encontrados culpables en noviembre de 2021 por conspiración para cometer actividad sexual ilícita y secuestro parental internacional.
Diversos países, como Israel, Estados Unidos, Canadá, México, territorios de los Balcanes y recientemente Colombia, han abierto investigaciones contra la secta. Cada vez que enfrentan procesos legales, los líderes optan por cambiar de país.

En noviembre de 2025, autoridades migratorias en Colombia identificaron a 17 menores vinculados a Lev Tahor. Cinco de ellos contaban con orden de búsqueda internacional. Aunque varios estaban acompañados de sus padres, existían registros de pérdida de custodia en algunos casos, lo que hace su traslado ilegal.
Las autoridades sospechan que algunos de los menores fueron sustraídos sin autorización y trasladados con el fin de mantener prácticas consideradas irregulares bajo cobertura doctrinal. También confirmaron que el grupo estaba buscando asentarse en Colombia para continuar sus actividades evitando nuevas restricciones o intervenciones legales.
Lev Tahor ha sido señalado durante décadas por conductas que exceden los límites religiosos y entran en terreno de violaciones a los derechos humanos, especialmente contra menores. Las detenciones recientes y el rescate de niños en Colombia reactivan la discusión sobre cómo actuar frente a grupos radicales que utilizan la religión como justificante para prácticas ilegales. La vigilancia internacional continúa, pero la migración constante de sus miembros dificulta la acción jurídica.