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«La Leyenda del Ermitaño»: Roberto Mosqueda despide su temporada en el Hotel Virreyes

Arte

Por: Yael Zárate Quezada - 09/22/2026

Roberto Mosqueda estrena la madurez con un monólogo que mezcla realismo mágico, historia colonial y una coincidencia numerológica imposible de ignorar.

"Hacer arte en México es tener una postura radical", comienza el hombre frente a nosotros antes de arrancar de lleno con el monólogo que nos cita esa noche septembrina en el histórico edificio del Hotel Virreyes.

Nos enteramos tarde de La Leyenda del Ermitaño, ya que su temporada concluye este jueves 24 de septiembre –aunque hay que comprender que uno llega siempre en el momento correcto–; sin embargo, he de decir que fue mágico.

Y es que desde la primera declaración de hacer teatro en México, las palabras no dejaron de resonar en mi cabeza y estoy seguro que también lo hicieron en todas las testas de quienes estábamos ahí. Porque ciertamente dedicarse al arte, a las humanidades o vamos, a las ciencias sociales, es ya un acto de rebeldía contra el status quo y más aún “hacerlo uno mismo”. 

El ermitaño como arquetipo universal

Primero hay que comprender la figura del ermitaño, una que atraviesa casi todas las tradiciones espirituales con un mismo mensaje de fondo. En el tarot representa la introspección y la búsqueda de sabiduría lejos del ruido colectivo. En el taoísmo chino, el sabio que se retira a la montaña encarna la armonía con el orden natural. En el cristianismo medieval, los padres del desierto convirtieron el aislamiento en una forma de conocimiento espiritual. México no fue la excepción, pues sus montes y cuevas resguardaron a curanderos y místicos que la tradición popular transformó en figuras casi legendarias. Esa genealogía es la que Roberto Mosqueda invoca sobre el escenario.

Un joven novohispano frente al Santo Oficio

El montaje sigue a Miguel Cabrera, hijo de la Nueva España, marcado desde su nacimiento en 1682 por un don que el Santo Oficio decide arrebatarle. La obra construye su recorrido como una travesía por las estructuras que definieron ese México colonial: la Inquisición, el aparato virreinal, el sistema de castas y las cofradías que operaban en la clandestinidad. 

A ese laberinto se suma un adversario que pertenece más al terreno del mito que al de la historia, un Demonio de Dos Cabezas que pone a prueba cada paso del protagonista. En ese trayecto, Miguel no encuentra armas ni aliados poderosos, sino algo más sencillo y más firme, el respaldo de su familia, la cercanía de Concepción -una monja de convicciones propias- y la enseñanza silenciosa de un Ermitaño que aparece cuando el camino se vuelve incierto.

Interpretado por Roberto Mosqueda, actor y creador de La Leyenda del Ermitaño, durante una conversación sobre las implicaciones y complicaciones de ser artista.

Sueños, números y magia

Mosqueda nos cuenta que la carta del arcano ermitaño llegó a sus manos cuando estaba por cumplir cuatro décadas de vida. Una coincidencia que haría sentir orgulloso a los numerólogos, pues los números escritos en esa carta eran 17-09, cifra que coincide con el día en que el portador de esta pluma visitó el Ateneo para contemplar este espectáculo de teatro, realismo mágico y comedia. Además, ese mismo día Roberto cumplió 41 años.

"Hasta los sueños se desgastan –dice Roberto–, pero la clave está en unirse como artistas para hacerle saber a la gente que es un trabajo profesional". 

No es fácil hacer lo que uno ama, pero tampoco lo es dejar de hacerlo solo porque no es sencillo. Tal vez dentro del sistema capital, la utilidad de lo que amamos no tenga un gran espacio para expresarse, pero siempre sirve para no arrepentirse con uno mismo. Ya lo dice Fito Páez: “Nadie nos prometió un jardín de rosas, hablamos del peligro de estar vivo” y La Leyenda del Ermitaño es una inyección indómita de energía insumisa . 

Sin duda, un monólogo que reivindica el valor y el trabajo del artista a través de experiencias, reflexiones y una historia que abraza el alma y abrasa (así con “s”) la imaginación.

Ficha del espectáculo

Lugar: Hotel Virreyes, calle José María Izazaga no. 8, Centro Histórico, frente al metro Salto del Agua.
Costo: $350 el boleto; se puede traer bebida propia y hay servicio de cafetería.
Fecha: Última función este jueves 24 de septiembre, 20:00 horas.
Boletos vía WhatsApp al 4771297911, por Instagram (@ateneodevirreyes y @mosquedarobeerto) o en la taquilla del recinto.

 


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Imagen de portada: Yael Zárate Quezada