Tres refugios en Nayarit para quienes buscan sanar desde el cuerpo y la mente
Buena Vida
Por: Yael Zárate Quezada - 07/15/2026
Por: Yael Zárate Quezada - 07/15/2026
La costa de Nayarit se ha convertido en un punto de referencia para quienes buscan un descanso distinto basado en procesos internos de autoconocimiento y liberación emocional. Entre selva tropical, playas poco masificadas y una oferta cada vez más consolidada de retiros espirituales, el estado reúne varios de los espacios más reconocidos del país para la práctica del yoga, la meditación y otras disciplinas de sanación.
A pocos minutos de Sayulita se encuentra Haramara Retreat, un complejo de 12 hectáreas de selva tropical con acceso directo a la playa, dentro de la Riviera Nayarit. El lugar recibe hasta 50 huéspedes en pabellones con vista panorámica, techos de palma y pisos de madera, pensados para grupos, parejas o personas que viajan solas en busca de experiencias de yoga y bienestar. El complejo suma un spa al aire libre, alberca y un restaurante con cocina local en su mayoría orgánica. Se ubica en Playa Escondida, a menos de dos horas de Tepic y a 50 minutos del aeropuerto de Puerto Vallarta.
En el corazón de Sayulita, Hotelito Los Sueños opera desde 2014 como espacio de práctica diaria de yoga y retiros privados en dos shalas equipadas con instructores certificados. Su propuesta más distintiva es el retiro anual de yoga chamánico, que combina desayunos comunitarios, clases de yoga, satsangs, ceremonia de temazcal y masajes. El hotel está en la colonia Nanzales de Sayulita.
En la bahía de Chacala, a 90 kilómetros de Tepic, Mar de Jade lleva más de 35 años como centro de retiros de yoga, meditación y talleres terapéuticos. Su capacidad va de grupos pequeños de 12 personas hasta 90 participantes, y a lo largo del año ofrece más de 30 programas distintos. Entre ellos destaca el Retiro de Iluminación Silenciosa, basado en la meditación Chan del linaje del maestro Sheng Yen, y un retiro de yoga Iyengar diseñado específicamente para intérpretes de lengua de señas.
Estos tres espacios muestran una tendencia que crece en el destino: retiros que no prometen borrar el malestar, sino acompañar su transformación a través de prácticas corporales, comunidad y contacto con la naturaleza.