Todo lo que se sabe sobre los archivos y fotos de Jeffrey Epstein
Sociedad
Por: Carolina De La Torre - 12/22/2025
Por: Carolina De La Torre - 12/22/2025
La publicación de los archivos de Jeffrey Epstein por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos no trajo la claridad que muchos esperaban. En cambio, abrió una nueva capa de sospecha, tensión política y desconfianza pública. Entre documentos incompletos, fotografías retiradas sin aviso y miles de páginas aún bajo revisión, el caso volvió a colocarse en el centro de una conversación que nunca terminó de cerrarse.
Uno de los episodios más llamativos ocurrió el fin de semana, cuando al menos 13 archivos desaparecieron del sitio web del Departamento de Justicia. Entre ellos, una fotografía que incluía al presidente Donald Trump. La imagen fue retirada, cuestionada públicamente y, horas después, republicada. El gesto, lejos de disipar dudas, las multiplicó.
El Departamento de Justicia confirmó que eliminó temporalmente varios documentos relacionados con Epstein tras recibir inquietudes de víctimas y grupos defensores de sus derechos. Según explicó el vicefiscal general Todd Blanche, la decisión respondió a una orden judicial del Distrito Sur de Nueva York que obliga a revisar cualquier material que pudiera exponer a sobrevivientes.
La fotografía en cuestión mostraba un escritorio dentro de la residencia de Epstein. En un cajón abierto aparecían varias imágenes pequeñas, una de ellas con Donald Trump rodeado de mujeres en bikini. En el mismo conjunto visual figuraban otras fotos más conocidas, incluida una donde aparecen Trump, Melania Trump, Epstein y Ghislaine Maxwell.
Blanche rechazó que la eliminación tuviera motivaciones políticas. Aseguró que la imagen fue retirada “por precaución” para una revisión más exhaustiva y que, tras confirmar que no mostraba a ninguna víctima identificable, fue republicada sin censura ni alteraciones. El resto de los archivos retirados continuaban sin estar disponibles hasta la noche del domingo.

La eliminación temporal no pasó desapercibida. Los demócratas del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes publicaron la imagen faltante en redes sociales y cuestionaron directamente a la fiscal general Pam Bondi. La pregunta fue directa y pública: qué más se está ocultando.
El contexto amplificó el reclamo. Los archivos fueron divulgados tras la aprobación de la Ley de Transparencia de los Archivos de Epstein, una norma que obligaba al Departamento de Justicia a publicar la totalidad de los documentos antes del viernes. El propio DOJ reconoció que no cumplió plenamente con el plazo.
El congresista republicano Thomas Massie, impulsor de la iniciativa, expresó su frustración y anunció que prepara una acusación por desacato contra Bondi. Para Massie, el problema no es solo el retraso, sino la forma en la que se está administrando la información. Su postura es clara: la prioridad debe ser la justicia para las víctimas.

De los archivos faltantes, diez corresponden a fotografías aparentemente tomadas en la misma habitación. Una pequeña sala de masajes con nubes pintadas en el techo, papel tapiz marrón y paredes cubiertas de imágenes de mujeres desnudas. Algunas parecen obras de arte, otras fotografías.
La censura es irregular. En varios archivos, los rostros de las mujeres aparecen ocultos. En otros, un mismo rostro está tachado en una imagen y completamente visible en otra. En al menos un caso, un rostro permanece sin censura en todos los documentos, incluso en versiones pintadas de la misma figura.
El propio Departamento de Justicia admitió ante un tribunal federal que la magnitud y la rapidez del proceso de edición hizo el resultado vulnerable a errores técnicos y humanos.
Donald Trump aparece de manera limitada en los archivos publicados. Además de las fotografías, su nombre figura en una demanda presentada en 2020 contra el patrimonio de Epstein y Ghislaine Maxwell. El documento señala que, en la década de los noventa, Epstein habría presentado a una niña de 14 años al entonces empresario en Mar-a-Lago. La demanda no formula ninguna acusación contra Trump.
Trump ha negado de forma sistemática cualquier conducta indebida relacionada con Epstein y asegura que rompió su relación con él alrededor de 2004, años antes de su primer arresto.
En contraste, los archivos incluyen numerosas imágenes del expresidente Bill Clinton. Fotografías en piscinas, jacuzzis, aviones privados y eventos sociales. Clinton nunca ha sido acusado por las víctimas ni por las autoridades. Su portavoz ha reiterado que se trata de imágenes de hace décadas y que el expresidente cortó la relación con Epstein antes de que se conocieran sus crímenes.
La publicación de estas imágenes ha sido utilizada políticamente. Cuentas vinculadas al entorno de Trump difundieron fotografías de Clinton tras la liberación de los archivos, reforzando una lectura selectiva del material.
Los documentos muestran la amplitud del círculo social de Epstein. Figuran imágenes junto a Michael Jackson, Diana Ross, Mick Jagger, Chris Tucker y otras figuras del entretenimiento. En algunos casos, no hay información sobre el contexto, la fecha ni la naturaleza de la relación.
Aparecer en las fotografías no implica delito alguno. Varias de las personas mencionadas han negado tener conocimiento de los abusos cometidos por Epstein. Aun así, la acumulación de rostros conocidos refuerza una narrativa incómoda sobre cercanía, silencio y poder.

Uno de los puntos más significativos de la publicación es la reivindicación de Maria Farmer, una de las primeras denunciantes de Epstein en los años noventa. Un documento del FBI confirma que Epstein robó fotografías de sus hermanas menores y la amenazó con incendiar su casa si hablaba.
Para Farmer, ver su testimonio por escrito después de casi tres décadas representa una forma tardía de validación. Para muchas otras víctimas, la sensación sigue siendo incompleta.
Más de 550 páginas publicadas el viernes están completamente censuradas. Cientos de miles de documentos permanecen bajo revisión. Memorandos internos clave y decisiones de acusación no han sido divulgados.
El Departamento de Justicia sostiene que la revisión es necesaria para proteger identidades y no entorpecer investigaciones en curso. Legisladores de ambos partidos consideran que la explicación no es suficiente.
La liberación parcial de los archivos de Epstein no ha cerrado el caso ante la opinión pública. Al contrario. Cada archivo eliminado, cada fotografía censurada de forma inconsistente y cada retraso refuerzan la idea de que la historia sigue incompleta.
La pregunta ya no es solo quién aparece en las imágenes, sino quién decide qué se muestra, qué se oculta y durante cuánto tiempo. En un caso marcado por el abuso sistemático y la impunidad, la forma de contar también importa. Y, por ahora, sigue dejando demasiados espacios en blanco.